Podríamos decir que el chocolatín y el croissant se mantienen como los grandes reyes de la panadería francesa, pero no son los únicos. Explorar el universo de la cocina dulce, nos sigue presentando creaciones a las que es imposible resistirse. Con una complejidad igual que la de los panes laminados, en los últimos meses el kouign amann está sumando cada vez más seguidores. Aquí la pregunta es, ¿qué es lo que respalda su éxito? A continuación, te contamos sobre los ingredientes y el proceso que sorprende hasta a el paladar más exigente.
Por: Desiree Perea
¿Qué nos tiene tan encantados con el kouign amann?
Antes de adentrarnos en su anatomía, la historia acerca de su origen es igual de fascinante. El kouign amann tiene su origen al occidente de Francia, específicamente en Douarnenez. En una panadería local, el panadero al frente quería aprovechar al máximo el sobrante de masa de pan que tenía al frente; a la par, contaba con una cantidad abundante de mantequilla y azúcar.
Decidió poner manos a la obra para unir todos los elementos a través de la técnica de laminado. Por sorprendente que parezca, el resultado final fue un éxito: una pieza de pan densa, caramelizada y con un sabor profundo a mantequilla tostada. En cuanto salió el primer lote del horno, su venta fue inmediata. Fue todo un éxito con los pescadores locales, quienes necesitaban de alimentos altos en calorías para poder rendir en la jornada laboral.
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El nombre del kouign amann es directo y lo explica todo; se traduce al español como pastel de mantequilla. Su elaboración es un proceso meticuloso que pone a prueba la paciencia hasta del panadero más experimentado. El control de temperatura es clave para asegurar que ningún ingrediente resulte afectado; si el clima de la habitación es demasiado cálido, el azúcar y la mantequilla comenzarán a derretirse antes de tiempo.
¿Cómo saber si estamos frente a una versión auténtica?
Desde hace un par de meses, la fiebre por el kouign amann se vive al máximo en distintas partes del mundo. Sin embargo, dicha popularidad también ha abierto las puertas versiones que se venden como tal y no están nada cerca de la original. Así que vale la pena conocer cuáles son los elementos más representativos para hacer una evaluación justa.
En que llega a tus manos, el peso es un factor importante a revisar. Un kouign amann bien logrado debe sentirse pesado para su tamaño; si no es así, quiere decir que le falta mantequilla y únicamente de están vendiendo un pan hueco.
A simple vista, el kouign amann presume un brillo único, el color revela por completo si el proceso de horneado fue correcto o no. Si el color es completamente pálido, quiere decir que el azúcar no llegó a caramelizarse. Ahora, el otro extremo tampoco es bueno; si se observan bordes en color negro, quiere decir que pasó mucho tiempo en el horno y el sabor amargo del azúcar quemada arruinará por completo la experiencia.

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Por último, la textura desde la primera mordida permite cerrar la evaluación de un kouign amann auténtico. El factor crujiente debe esta presente, sin deshacer por completo la pieza; inmediatamente después, llega la suavidad que hace que este pan prácticamente se deshaga en la boca. Es la mejor forma de calificar si domina o no esa joya de la panadería francesa.
Así, el kouign amann mantiene una reputación impecable a nivel mundial. Es un claro ejemplo de que el dominio perfecto de ingredientes simples, arroja grandes resultados. La lista de ingredientes es corta, pero esto no le resta puntos. No hay duda de que la cocina francesa es un universo inmenso y explorarlo, es un viaje exquisito.





