Sufrir por recorrer las calles de la CDMX con el estómago vacío no es válido. La capital del país se ha ganado su reconocimiento como destino gastronómico por ofrecer comida buena y a buen precio casi en cada esquina. Para la noche, los tacos no fallan; sin embargo, para las mañanas fuera de casa, el desayuno predilecto son los tamales. Dentro de esta oferta, la guajolota se ha ganado un lugar especial en cada uno de los puestos callejeros. ¿Un bolillo con un tamal adentro? Si, básicamente es la anatomía de este platillo que hoy, es amado por muchos.
Por: Desiree Perea
¿Qué hace que la guajolota esté rodeada de controversia?
No hay duda que la CDMX está llena de sorpresas relacionadas con la comida. Encontrar qué comer, sin importar el momento del día, se convierte en una búsqueda de minutos con varias soluciones. Para todas las personas que inician su día desde temprano, desayunar en casa no siempre es posible; es aquí donde la comida callejera se vuelve un autentico salvavidas. Dentro de esta amplia y exquisita categorías, la guajolota es un alimento recurrente; pero, ¿dé que está compuesta?
El nombre de guajolota es como se le conoce popularmente a nada más y nada menos que la torta de tamal. ¿Masa con masa? Si, por más extraño que parezca, es una formula que no falla.
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En primer lugar, podríamos decir que el pan es el mejor contenedor comestible en México. Para la guajolota, usualmente se elige el bolillo o la telera; ambos son panes salados con una corteza crujiente que contrasta con la suavidad del tamal. Se abre a lo largo para poder colocar el relleno.
Está más que claro que el tamal es el alma de la guajolota. Lo más común es pedirlo con tamales salados, aunque nada impide elegir uno dulce de vez en cuando. Dentro de la categoría salada, la opciones que dominan el mercado son:
- Verde: salsa verde con pollo o cerdo.
- Mole: clásica salsa oscura y espesa con notas dulces, el pollo es la proteína común.
- Rajas: chile poblano con queso fresco y salsa roja.
Una vez que el tamal se coloca dentro del bolillo, la torta se envuelve en papel de estraza y está listo. No se necesitan cubiertos, ni mucho menos una mesa, es parte de la magia de la guajolota.
Un desayuno capitalino que no falla
Dejando a un lado el perfil nutricional de la guajolota, no podemos negar que es una de las comidas callejeras más pedidas. Iniciar el día con el estómago vacío no es opción, pero muchas veces no es una decisión propia. El tiempo es un factor limitante para las personas en la CDMX, por lo que encontrar un alimento sustancioso que se sirva rápido es lo ideal.

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Así como una hamburguesa no está completa sin una buena porción de papas a la francesa, la guajolota no es lo mismo sin su respectiva bebida. Los puestos de tamales en la CDMX lo tienen todo, así una vez que la torta se entrega al consumidor, un vaso de atole calientito completa el combo ganador del desayuno chilango.
Aunque parece un platillo sumamente simple, la guajolota no pierde vigencia. Muchas personas se atreven a probarla pues imaginar una torta de tamal no es algo fácil; pero una vez que se prueba, no hay marcha atrás. Esta comida callejera muchas veces está lista incluso antes de que salga el sol; así que mientras más temprano visites el puesto, mejor, así encontrarás todos los sabores disponibles.





