En la actualidad, la reputación de las dietas ha cambiado por completo. Han perdido por completo su lado controversial, para convertirse en un aliado para cuidar del cuerpo a largo plazo. Dentro de las más populares, la dieta paleo no pierde vigencia. Al leer por primera vez el nombre, realmente no se revela nada. Pero no te preocupes, si estás buscando mejorar tu alimentación, vale la pena considerar esta dieta. A continuación, te contamos a detalle sobre los alimentos que permite y qué efectos tiene.
Por: Desiree Perea
Los pilares de la dieta paleo
El objetivo de esta y muchas otras dietas es mantener el organismo en funcionamiento óptimo. Entender la dieta paleo no es nada complicado; a grandes rasgos, busca mantener la alimentación humana lo más parecido al patrón alimenticio de los cazadores–recolectores. Esta dieta fue la base de la alimentación humana por muchos años, esto permitió que el organismo se adaptara a la perfección.
Los alimentos permitidos en la dieta paleo deben ser completamente naturales, donde se priorice un buen porcentaje de proteína de origen animal. A esto, se suman los siguientes elementos:
- Vegetales
- Frutas (preferiblemente aquellos con bajo índice glucémico)
- Grasas saludables
- Frutos secos y semillas
- Tubérculos
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Ahora, la parte difícil viene con los alimentos prohibidos. Para la dieta paleo, los alimentos que se obtienen de la agricultura no están permitidos. Está más que claro que la industria alimentaria se mantiene en constante cambio, y esto se traduce como una amenaza para el cuerpo; es por ello que los alimentos ultraprocesados tampoco son bienvenidos. Pero la lista no termina aquí, para seguir está dieta, es crucial evitar lo siguiente:
- Lácteos
- Azúcares refinados: Jarabe de maíz de alta fructosa, azúcar de mesa.
- Aceites vegetales: Aceite de soya, canola, maíz y girasol.
¿Cuáles son los efectos de este régimen alimenticio?
Más allá de los cambios físicos, la dieta paleo permite que el cuerpo también mejore a nivel interno. Uno de los beneficios más importantes está directamente relacionado con el control del azúcar en la sangre; gracias a que se eliminan azúcares y harinas refinadas, los picos de glucosa se estabilizan.
También se convierte en un gran aliado para cuidar de la salud cardiovascular. Permite reducir el colesterol, así como la presión arterial. Y al preferir alimentos frescos y de temporada, aumenta la ingesta de vitaminas, minerales y antioxidantes sin tener que recurrir a suplementos alimenticios. No está de más mencionar que la dieta paleo debe estar acompañada de actividad física; es un error por completo dejar que el peso caiga por completo en la alimentación.

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Aunque existe cierta controversia que rodea a la dieta paleo, la realidad es que se mantiene vigente en la actualidad. Es posible adaptarla a distintos estilos de vida, además de que ya no tiene que ser tan rígida. Para ciertos casos, se permite el consumo de lácteos o bien, de frutas con mayor carga de azúcar; todo depende siempre del estilo de vida de cada persona.
También es posible adoptar la dieta paleo por temporadas para desintoxicar al cuerpo. Dejar descansar al cuerpo de ciertos alimentos es una práctica con grandes beneficios. Por último, es importante hacer énfasis en que el cambio jamás debe hacerse de golpe, lo mejor es empezar poco a poco. Puedes comenzar a hacer cambios en una sola comida al día durante la primera semana; y a partir de ahí, ir sumando y retirando alimentos, siempre tomando en cuenta lo que el cuerpo expresa.
Decidir cambiar la alimentación no tiene que convertirse en una pesadilla. Ninguna dieta tiene que matar al cuerpo de hambre; cada cambio debe hacerse en función del desgaste que tiene el cuerpo durante el día. Tanto en la dieta paleo como en muchas otras, las porciones son cruciales para asegurar que los efectos sean los correctos.





