Los aceites de semillas han formado parte de la alimentación humana desde hace siglos; pero su protagonismo en la cocina contemporánea ha aumentado de manera importante en los últimos años. Están presentes tanto en hogares como en restaurantes, pues se utilizan para freír, saltear, hornear, aderezar y hasta para conservar alimentos.
A esto podemos sumarle que son un ingrediente clave en la industria alimentaria procesada. Podríamos decir que prácticamente son conductores silenciosos de sabor en la cocina mundial. A continuación, te contamos sobre la opciones disponibles en la categoría de aceites de semillas; así como sus propiedades que te ayudarán a considerarlos para cocinar en casa.
Por: Desiree Perea
¿Qué opciones encontramos dentro de los aceites de semillas?
En los últimos años hemos sido testigo de un aumento de la demanda de ingredientes naturales. Cada vez más personas deciden hacer el cambio hacia una alimentación saludable; y para no renunciar a platillo crujientes y llenos de sabor, los aceites de semillas se han convertido en un elemento preferido. Su nombre prácticamente lo revela todo: grasas vegetales obtenidas a partir de las semillas de plantas.
La popularidad de los aceites de semillas no solo se aprecia a nivel industrial, también figura en cocinas profesionales, así como en domésticas. En esta categoría, se encuentra una amplia lista, donde los más populares son:
- Girasol
- Soya
- Canola
- Cártamo
- Semilla de uva
- Sésamo

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Pelear por decidir cual es la mejor opción simplemente no tiene sentido. El origen vegetal ya los convierte en opciones más saludables frente a grasas animales. Sin embargo, analizarlos a detalle es crucial para aprovecharlos al máximo.
Propiedades que debemos revisar para un uso correcto
En punto en común de las distintas opciones es que cada uno se elabora a partir del aceite natural de las semillas, pero esto no quiere decir que sean iguales. Cada uno posee un perfil de sabor y punto de humo específico. El sabor debe tomarse en cuenta para no modificar el sabor del platillo final; esta alteración puede provocarse si sobrepasa el punto de humo.
Este factor se refiere a la temperatura a la que el aceite comienza a descomponerse. Si los aceites de semillas se calientan en exceso, estarán liberando humo y compuestos tóxicos. Esta alternativa vegetal suele sumar puntos a favor ya que soportan temperaturas altas, de 200ºC a 230ºC.

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Es importante mencionar que los aceites de semillas no solo funcionan para la técnica de fritura profunda. Gracias a su neutralidad de sabor, es un elemento preferido dentro de la repostería. Un buen porcentaje de grasa en la mezcla permite hornear un bizcocho con buena estructura, humedad y extremadamente suave.
Por otro lado, también se han convertido en una factor clave para darle paso a emulsiones estables. Los aceites de semillas son menos densos que el aceite de oliva, permitiendo emulsiones más ligeras que no se “cortan” con facilidad.
Así, los aceites de semillas se han convertido en herramientas culinarias versátiles que hoy, tienen un lugar reservado en la cocinas internacionales. Conocer la amplitud de la categoría para nada es negativo; al contrario, es lo mejor para aprovechar la opción correcta, siempre tomando en cuenta que todo en exceso es malo, por más natural que sea.
