Sumar nuevos alimentos a nuestro plan alimenticio es una decisión que debe hacerse inteligentemente. En el mundo virtual, podemos encontrarnos con un sinfín de recomendaciones que no tienen los mismos efectos en todos los cuerpos. En los últimos meses, la mantequilla de maní ha causado especial revuelo en las cocinas mundiales; prácticamente se vende como un producto milagroso que sí o sí debemos consumir. Aunque es un producto natural, no quiere decir que sea beneficioso para todos. En esta nota, te contamos sobre las ventajas y desventajas que rodean a esta crema favorita.
Por: Desiree Perea
Beneficios que respalda el éxito de la mantequilla de maní
A simple vista, la mantequilla de maní es uno de esos antojos a los que es imposible resistirse. Sin importar si estamos hablando de un niño o un adulto, este alimento es así de versátil. Su composición es realmente sencilla; gracias a que los cacahuates poseen aceite natural, al molerlos se forma una pasta densa y cremosa, con notas saladas y ligeramente dulces.
Pero detrás de esa aparente simpleza, se esconden un sinfín de propiedades que para el cuerpo humano, son sumamente beneficiosas. En primer lugar, vale la pena destacar su gran contenido de grasas buenas; el ácido oleico que concentra, es el mismo presente en el aceite oliva que tanto se recomienda. Este elemento, es crucial para mejorar la sensibilidad a la insulina, así como para reducir la inflamación a nivel interno.

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Por otro lado, en le mantequilla de maní encontramos vitamina E, que representa un antioxidante clave para el cuidado de la piel y la salud ocular. Dentro de la categoría de minerales, el magnesio, fósforo y zinc forman un grupo importante para mantener en buenas condiciones a los músculos, huesos, el sistema nervioso y al sistema inmune.
Para deportistas o personas que mantienen un estilo de vida activo, han encontrado en la mantequilla de maní un gran aliado. Aunque tiene una carga importante de calorías, mantiene una composición peculiar: fibra, proteínas y grasas. Esta combinación evita los picos de glucosa y ayuda a mantener al organismo con una sensación de saciedad por más tiempo. Y por si fuera poco, concentra un porcentaje importante de vitamina B3; este compuesto permite convertir los alimentos en energía.
¿En qué momento deja de ser buena para el organismo?
Si bien la presencia de la mantequilla de maní en la dieta humana no es nada nuevo, la realidad es que en los últimos años su popularidad se disparó de manera considerable. Gracias a las redes sociales, recetas rápidas con este ingrediente se convirtieron en un contenido sumamente común. Esto llevo a las grandes empresas a encontrarse con un problema de producción; necesitaban que la mantequilla pura rindiera más y la solución fue, recurrir a aditivos químicos.
Aquí, lo de menos es la presencia de sodio o azúcares añadidos, pues otro enemigo que se sumó a la lista son los aceites hidrogenados. Añadir aceites vegetales como el de palma, ayuda a mantener la mantequilla de maní unida, pero los efectos son completamente negativos; estos aditivos aumentan el colesterol malo y provocan inflamación.

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Es en este punto donde la responsabilidad del consumidor se vuelve clave. Actualmente, la mantequilla de maní es un producto común en el mercado, pero no todas las opciones son buenas. Lo mejor es consumir la versión más pura; al revisar los ingredientes, asegúrate de que la lista sea corta, únicamente se requieren de cacahuates tostados. Si observas que en la parte superior se forma una capa de aceite, no te preocupes, es la señal que asegura que no hay más elementos implicados.
Aunque existen otras alternativas, la realidad es que la mantequilla de maní es la mejor opción si buscan la mejor relación calidad-precio. No está de más menciona que para evitar que los efectos se vuelvan contraproducentes, no hay que abusar de las porciones. Lo ideal es consumir 2 cucharadas soperas, no más. Pero la idea de que debe quedarse fuera de nuestra dieta, es una idea que debe quedar en el olvido.
