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Comida y Cultura

Así sobreviven a la cuarentena empleados de restaurantes y banqueteras

Por: Ollin Velasco 17 Abr 2020
Aunque en el país se han perdido cientos de miles de empleos, ellos intentan sacar fortaleza de la adversidad.


	     Así sobreviven a la cuarentena empleados de restaurantes y banqueteras

La crisis por el coronavirus ha impactado en todos los aspectos de nuestras vidas. Uno de ellos, quizá de los más palpables, es el empleo. Aunque hay millones de mexicanos que tienen el privilegio de poder seguir laborando a distancia, muchos no. Más aún, han perdido sus trabajos.

La titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Luisa María Alcalde, informó hace poco que sólo entre el 13 de marzo y el 6 de abril se perdieron casi 347 mil empleos, en plena contingencia por el Covid-19. Esto, solo tomando en cuenta a trabajadores afiliados al IMSS. La cifra de trabajos informales ni siquiera se puede calcular.

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El mundo de la gastronomía y los restaurantes no estuvo exento de estas repercusiones. En realidad, ha sido de los rubros más fuertemente golpeados.

En México son miles y miles los restaurantes que cerraron sus locales por mandato presidencial, y que solo ofrecen la entrega a domicilio de algunos de sus productos. De esta ecuación, los meseros fueron unos de los primeros afectados. Algunos perdieron temporalmente sus trabajos, otros cesaron actividades por el cierre definitivo de restaurantes y unos más siguen laborando a menor escala, mediante la diversificación de sus funciones en los sitios donde estaban.

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Hablamos con algunos de ellos, para que nos contaran un poco acerca de cómo le han hecho para sobrellevar la cuarentena.

Édgar Rodríguez, 27 años

Mesero

Restaurante Moyuelo, Puebla

Foto de Édgar Rodríguez.

En el restaurante nuestra mayor clientela estaba conformada por extranjeros. Pero la contingencia tomó forma desde inicios de año y de pronto cayó sobre nosotros. De tener de ocho a 10 mesas llenas cualquier martes o miércoles, el mejor escenario era contar con solo una o dos al día.

Un domingo, antes de cerrar, tuvimos clientes de Puerto Rico y España, que nos contaron que los estaban haciendo regresar a sus países. Luego de eso, ya solo teníamos una persona al día.

Al pensar cómo innovar, el chef Fernando Hernández se dio cuenta que gran parte de los platillos de la carta, como las pescas del día o las preparaciones con mole o pipián, no funcionaban para mandar en delivery.

Afortunadamente, siempre hemos tenido un menú especial de cemitas. Y eso sí se acomodaba para envíos a domicilio. Hace dos semanas que trabajamos así. Mi labor consiste, en vez de ser mesero, en trabajar los viernes y domingos haciendo entregas en Puebla.

Obviamente, no gano el mismo dinero que antes. Por el momento cuento con apoyo de mis papás, vivo con ellos y lo que gano lo aporto a la casa, para contribuir al menos un poco con la familia.

Saldremos de esto, seguro. Aunque algo que me desanima a veces es que, a pesar de que tratamos de reinventarnos para seguir trabajando, la gente no nos da propinas. Y las necesitamos. Estaría bien que eso cambiara.

Jerónimo Godínez, 63 años

Mesero

Banqueteras Servicio Profesional, CDMX

A raíz de que anunciaron lo la pandemia de coronavirus, nuestro trabajo se vino abajo. Yo perdí mi trabajo, temporalmente. Soy mesero desde hace 40 años y a últimas fechas estaba acostumbrado a recibir asignaciones de la banquetera, para volver a casa varias veces a la semana con dinero.

Ahora, nada de eso.

Cierto día me reporté en el trabajo y me dijeron, al igual que a cerca de otros 40 compañeros como yo, que ya no habría chamba hasta nuevo aviso. Al día de hoy sigo esperando que esto ocurra y me llamen. Ojalá que cuando disminuya el riesgo podamos volver a nuestra vida de antes.

A mí me gusta ahorrar, pero después de un mes se acaban poco a poco mis ahorros. La situación es crítica, especialmente para una persona como yo, de 63 años. Tener una edad avanzada, en este caso, es una desventaja.

Pero también pienso que no gano nada con quejarme. Hay que vivir al momento y esperar a que las cosas mejoren.

Gerardo Cabañas, 39 años

Barista, mesero y encargado

Cafería La Victoria, CDMX

Como a todos, la crisis por el coronavirus me pegó fuerte. Primero, la cafetería donde trabajaba cerró sucursales y luego tuvo que destinar la última abierta sólo a ventas para llevar. Yo me quedé en categoría de freelance con ellos y me dedico a levantar pedidos de café, que luego voy a entregar.

Pero hago de todo. Ayudo a vender también cerveza Buscapleitos, es es de unos amigos; he hecho comida, que también reparto; hace poco elabore unos litros de cold brew nitrogenado y estoy pensando en abrir un negocio de comida a domicilio con otro colega. Tenía desde antes unas deudas que ahora no sé cómo liquidaré.

Algo que he estado pensando en estos tiempos de cuarentena es que necesitamos producir nuestros propios empleos, fomentar el comercio local. No podemos seguir dependiendo de grandes empresas. Pareciera como que siempre tuviera que pasar algo terrible para que la gente por fin reflexione sobre este tipo de situaciones. Estos días de cuarentena me han enseñado que tengo un gran capacidad para producir.

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Kim Carmelo, 19 años

Mesera

Restaurante Moyuelo, Puebla

Foto de Shutterstock

Yo me mudé de Tabasco a Puebla para estudiar la carrera de gastronomía, que apenas comencé. Cuando Moyuelo cerró sus puertas, nos mandaron a casa con un porcentaje de nuestro sueldo. Eso lo agradezco mucho. Pensamos que iba a ser sólo por dos o tres semanas, pero no.

En mi caso, cuando nos dijeron que no sólo sería ese tiempo, empecé a ver todo muy complicado. Me preocupé porque nuestra mayor ganancia, como meseros, viene de las propinas.

Además, la carrera que estudio no es barata. Mis pagos han llegado a tiempo. La universidad no nos hizo descuento, ni prórrogas por el coronavirus. Encima, el pago de mi departamento y mis cuentas de servicios siguen ahí.

A pesar del apoyo que recibo por parte del restaurante, no me doy abasto porque tengo que cubrir muchas cosas. Empiezo a pensar qué hacer para resistir. Quizá llegue el día en que deje la universidad. Sería muy triste y me rompería el corazón, pero si tengo que hacerlo, así será por un tiempo.

Admiro cómo todos queremos seguir sacando el barco a flote, para que no se hunda. Espero que podamos salir adelante.

Lizbeth Sandoval, 28 años

Bartender

Bar Oriente, CDMX

Yo trabajé en el Bar Oriente por un año. Luego llegó el coronavirus y la cuarentena. Nos fuimos todos a casa y nos dijeron que íbamos a tener nuestro sueldo normal. Luego de que me pagaron la primera quincena, ya de esta forma, nos llamaron a algunas personas y nos hicieron firmar nuestra renuncia. Dijeron que era porque habíamos salido “sorteados en una rifa”.

Me liquidaron. Y eso sirvió de algo. Yo soy de Tijuana, Baja California, y allá las cosas son distintas. En la CDMX las rentas son caras, todo es caro. Y se puso peor cuando a mi pareja también lo corrieron de su trabajo. Pagamos la renta con mi liquidación y ahora mismo pensamos qué hacer para subsistir.

Me preocupo por lo que pueda pasar, porque lo que hago para generar dinero implica hacerlo físicamente, no por internet. Hemos pensado en hablar con la casera para que nos espere con las rentas, en vender juegos de mesa y seguimos esperanzados en encontrar algo nuevo.

A pesar de que en esta cuarentena hemos perdido mucho, también hemos ganado.

Foto de Shutterstock

Roberto Moreno, 45 años

Mesero

NK Catering, CDMX

Todo empezó cuando, en la banquetera donde trabajaba, empezaron a cancelar los eventos que ya habíamos programado. A partir de eso no hemos tenido trabajo y la situación se pone cada vez más difícil. Especialmente por el rubro en el que nos desenvolvemos.

Llevo 25 años de servicio y nunca me había quedado tanto tiempo sin chamba. A estas alturas ya se nos acabó el dinero en casa. Yo, por ejemplo, vivo con mi esposa y dos hijos. Ya solicité que pudieran darme algo de mi Afore. Hay que ver de dónde podemos sacar algo de dinero.

Tengo pensado redoblar esfuerzos cuando todo esto pase. De ser posible trabajaré en la mañana y en la tarde. Seguiré dándole duro a los banquetes y buscaré un trabajo alterno.

Creo que lo que mejor podríamos hacer es no ver este charco como algo malo, sino como una oportunidad de fortalecernos y ser mejores.

 

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