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Antoine Carême, el primer chef repostero de la historia

A los 10 años fue abandonado a su suerte por su propio padre, comenzó a trabajar en una taberna y después en una de las mejores pastelerías de París
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Por: Cecy Barrera 

Los postres, especialmente los pasteles, están entre los placeres más estimulantes que pueden existir, se dice que van directo al corazón y no al estómago, pues nos alimentan el alma, pero, ¿quién fue la persona detrás de los primeros indicios de estas maravillosas creaciones?

Marie-Antoine Carême, nacido el 8 de junio de 1784 en Francia, es considerado el padre de la pastelería moderna, precursor de la alta gastronomía y primer chef oficial en la historia.

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el primer repostero

Foto: Dominio Público

Carême no solo revolucionó la pastelería, lo hizo con todos los platillos en general. Introduciendo tecnicismos, orden e higiene en las altas cocinas de Paris en el siglo XVIII.

Él notó que no era suficiente solo el sabor de un platillo o postre, le daba demasiada importancia a la presentación, por lo cual implementó la estética gastronómica.

Carême fue abandonado a los 10 años de edad en los barrios de Paris por su propio padre, pues tenía una familia numerosa de muchos hermanos que vivían en la pobreza.

Ante el abandono se  vio obligado a trabajar desde los 10 años en una taberna, así fue como se introdujo en el mundo gastronómico.

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Sus inicios en la pastelería

A los 16 años se empleó como aprendiz de pastelero, pero no de cualquiera, del más importante de Paris de aquella época, Chez Bailly, quien al notar su gran talento lo alentó para que se educara profesionalmente.

Antoine aprendió a leer de forma autodidacta en una biblioteca. Ahí conoció sus otras grandes pasiones: la arquitectura y el dibujo que, en combinación con su amor a la cocina, lo llevaron a tener un rotundo éxito.

Su amor por el arte y la arquitectura lo hacían crear bocetos espectaculares de pasteles, postres y platillos, los cuales después reprodujo en su cocina. Pronto su fama lo llevó a ser cocinero de reyes ya que toda la realeza deseaba tener un pastel de Antoine Carême.

Tuvo el honor de cocinar para grandes personajes de la historia, como el príncipe regente de Inglaterra, el emperador de Austria, el Baron de Rothschild y  el mismísimo Napoleón I; además trabajó muchos años para el Zarde Rusia Alejandro de St Petersburgo.

Cocinero de reyes y rey de cocineros, Carême creó grandes obras literarias en las cuales expresaba su amor a la cocina, sus truco, recetas y estilo propio.

La carrera de Carêrme terminó con su falleciemiento en 1833, a los 48 años de edad. A causa de una afección pulmonar por la inhalación de humo de las cocinas antiguas de carbón en las que él se desarrolló por muchos años.

 

 

 

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