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Cafeterías tradicionales, espacios para compartir

Por: Gourmet de México 31 May 2018
Te contamos la historia de algunos sitios clásicos en la Ciudad de México, en donde lo verdaderamente importante es disfrutar el momento en compañía de una taza humeante.


	     Cafeterías tradicionales, espacios para compartir

Te contamos la historia de algunos sitios clásicos en la Ciudad de México, en donde lo verdaderamente importante es disfrutar el momento en compañía de una taza humeante.

Por Mariana Castillo. Foto Víctor Ayala

“Vamos por un café” es expresar algo más que un antojo, pues está implícito el deseo de charlar, de compartir. Y las cafeterías son esos rincones que reúnen vida e historia. Bien decía Balzac que “cuando bebemos café, las ideas marchan como un ejército”.

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Los primeros expendios de la Ciudad de México abrieron sus puertas a finales del siglo XVIII, sobre todo en el Centro Histórico. Durante el XIX, locales como el París, el Café Tacuba y el Sanborns fueron parte de la efervescencia aristocrática, intelectual y política de nuestro país. También nacieron esos lugares populares, los de la gente y los “de chinos”, que buscaban cuidar el bolsillo de los comensales.

En estos negocios no sólo se venden bebidas, también alimentos. Conoce cinco alternativas que continúan en el gusto de los capitalinos y viajeros, ya sea por nostalgia o por sabor.

Café La Blanca

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Cuando entras, no sabes en qué año estás. Juan Ramón Díez, su dueño, cuenta que este café nació en 1915 y fue fundado por Higinio Gutiérrez, quien tenía un rancho en Texcoco con el mismo nombre.

Comenzó en el número 30 y en 1943 se mudó al 40, al edificio donde antes se erigía el hotel Comonfort. La familia Díez lo adquirió con algunos socios y continuó con la tradición de este local que el 10 de septiembre celebró 100 años de existencia.

En las paredes verás fotografías antiguas del Centro Histórico, y si volteas a la entrada, en la parte superior notarás que su reloj Sidney funciona a la perfección. Ha marcado las horas de años en los que aún existía el gran teatro de Santa Anna en la calle que hoy es Bolívar, así como las visitas de personajes como Manolo Fábregas y Ricardo Finito López.

“Las cadenas no tienen el mismo tipo de comida casera y con más sazón. Nosotros no tenemos chefs, sino mayoras”, explicó Díez, quien opina que por ese motivo siguen en el gusto de los clientes. Amelia Olmedo lleva 42 años en su cocina y nos contó que las enchiladas y la paella son de los platillos más pedidos. En temporada, hay chiles en nogada o tamalitos de anís.

Pide algún pan: las conchas, los cuernos y los bigotes se elaboran aquí (y hay versiones integrales). Su café es de Córdoba, Veracruz, y llevan más de 50 años con el mismo proveedor, Baltazar Sánchez, quien envía de 20 a 40 kilos de grano a la semana.

5 de Mayo 40, Centro

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Café La Habana

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Si las paredes de este sitio hablarán, la charla no pararía. En torno a una taza de café, este sitio ha visto pasar innumerables historias y personajes desde que lo fundó, en 1952, un español al que le decían El Centavo. Si bien era común que lo visitara la gente que trabajaba en las tabacaleras de la zona, poco a poco se fue haciendo popular y hasta los revolucionarios como Fidel Castro y Ernesto El Che Guevara pasaron por aquí.

Incluso, cuentan que desde una mesa del fondo, el escritor Roberto Bolaño vio entrar a Octavio Paz, uno de los blancos de su crítica. Precisamente, García Madero, Arturo Belano, Ulises Lima, las hermanas Font, Piel Divina y otros tantos personajes de su obra Los detectives salvajes se reunían en este espacio que fue llevado a la ficción por el chileno.

La recomendación es que pidas una concha con natas y un café Habana elaborado con leche evaporada, que lo hace más dulce y cremoso. También tienen una extensa carta de alimentos para desayunar, comer o cenar, con platillos que van desde unos molletes hasta machetes de chistorra o huitlacoche (sí, similares a los de la Guerrero). Para hambres más amplias, una pechuga con chilaquiles o un bistec a la mexicana. Puedes llevar a casa una bolsa de su café, originario de Coatepec, Veracruz, en su molido más vendido: el cubano.

Morelos 62, esquina Bucareli, Colonia Juárez

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Café Río

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Lo mejor sí viene en frascos pequeños, y este lugar es una joya para los amantes de la comida libanesa y el buen café. Gema Serna Hauayek nos contó que el lugar tiene 53 años de historia, de “su historia”, pues aquí creció entre aromas tostados y sabores torrefactos. Su mamá, la señora Lidia, aún trabajaba en esta cafetería hasta hace apenas tres años. Sus abuelos llegaron de Líbano en 1916, pasaron por Pachuca y luego se establecieron en la capital.

A su local lo distingue el cuidado con esta bebida. Gema sabe que se toma sola, sin aditivos de sabor y sin tanta azúcar que oculte sus características. Su café es originario de Tlapacoya, Veracruz, y antes se tostaba in situ. Ver funcionar a la hermosa máquina italiana Faema es un agasajo.

Si existen grandes valores agregados aquí, ésos son la comida y los postres que ella misma prepara. Todos los miércoles hay un accesible menú de 65 pesos con delicias como arroz blanco con fideo, pastel de berenjena, kepe o macarrón relleno de carne, acompañados con jocoque y pan árabe. Su pastel de higo casero es glorioso: ir y no probarlo sería
imperdonable.

Aunque Gema opina que la vida en el Centro ha cambiado, su cafetería mantiene esa esencia de servicio que busca la personalización y la atención. De mesa en mesa, la gente platica, se conoce, se saluda y sobre todo, goza de la tertulia. Se ven personas con diferentes oficios leyendo en silencio o conversando. Barrenderos, oficinistas, estudiantes y más conforman una democracia que se agradece.

Donceles 86, Centro

Café El Popular

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Luis Eng Fui llegó a México debido a la hambruna y fue cocinero en una petrolera hasta que fue despedido durante la expropiación. Al buscar opciones para sacar adelante a sus seis hijos, fundó esta cafetería en 1948. Esa historia la contó José Luis Eng, uno de sus nietos, quien creció entre el ambiente restaurantero. Junto con su hermana Adriana, la chef del lugar, ayudan ahora a su padre, también llamado José Luis, a continuar el legado.

El lugar le hace honor a su nombre, pues tiene buenos alimentos a precios justos. Aquí sirven desayunos, comidas diarias y presentan festivales (como el de las enchiladas) o platillos especiales; por ejemplo, el chile en nogada durante la temporada (la madre de Eng elabora el relleno). Lo mejor es que abre las 24 horas. Si tienes antojo, puedes venir y pedir unas enchiladas verdes o una carne a la tampiqueña. Para desayunar, los huevos divorciados y los chilaquiles son muy sabrosos.

José Luis considera que la clave de todo está en el buen servicio y en la materia prima cuidada al máximo. El café que ofrecen es orgánico, originario de Chiapas, y llevan 14 años trabajando con el mismo productor. Precisamente, su famoso “lechero” lleva este insumo y leche directamente traída del rancho. Nada como tomarlo acompañado con un bísquet chopeado o un niño envuelto. El choux es otro de sus panes famosos, pero sale desde las tres y media de la tarde y se acaba pronto: entre semana venden alrededor de 250 y en fin de semana, 300.

5 de mayo 52, Centro

Café Emir

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Nació en 1936 como un negocio pequeño y familiar. Inició en la calle de Ayuntamiento y posteriormente se trasladó a República de Uruguay, la sucursal matriz en donde se tuesta su café hasta la actualidad.

Es una cadena con presencia en diferentes puntos de la CDMX y continúa siendo una alternativa ante las empresas extranjeras que también venden esta bebida. Su transformación ha incluido que tengan servicio para llevar y espacios adecuados para que la gente trabaje en el lugar.

Aunque no es mi preferido, es cumplidor. La recomendación es que pidas el café turco (sencillo, si eres de los que modera su cantidad de café diaria o doble si te fascina). Para acompañar esta preparación amarga e intensa, los dulces árabes, como el dedo de novia o el baklava con pistache, son una buena opción.

Entre los objetos que puedes comprar aquí hay prensas francesas, cafeteras árabes o italianas (si quieres dar algún regalo), kohl para los ojos o shishas caseras.

República de Uruguay 45, Local C, Centro

Independencia 64, Local A pb, Centro

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