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Dos mezcales poblanos que te sorprenderán.

Amplía tus horizontes mezcaleros con este par de recomendaciones, ideales para quienes inician en el arte de beber destilados
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Por: Amilcar Olivares

Si algo ha traído el “boom” del mezcal, es que en cada vez más zonas del país se está produciendo esta bebida de dioses y, como consecuencia, hay una mayor diversidad, diferentes tipos de agaves, técnicas para destilarlo y estilos para producirlo, lo que favorece que se siga enriqueciendo el que muchos consideramos, “el destilado más complejo y rico del mundo”.

Si bien, hasta el momento la Denominación de Origen Mezcal, sólo abarca nueve estados: Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Durango, San Luis Potosí, Zacatecas, Tamaulipas, Puebla y Guanajuato; hay otras zonas como el Estado de México y Morelos en dónde también se está produciendo, aunque no puede considerarse como tal y se le tiene que denominar “Destilado de Agave”.

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Una región que si está considerada dentro del DOM es Puebla y está produciendo unos mezcales extraordinarios, por el tipo de tierra y de agave especial que se da esta región: aquí predominan el Agave Espadín, el Tóbala, el Papalometl y la especie endémica Pichometl.

Te recomendamos dos que te van a sorprender:

Ojo de Tigre: Espadín con Tobalá, 37% Alc.

Este es un mezcal ideal para quienes se están iniciando en el mundo de esta bebida. Es de una suavidad y una frescura inigualable que te permitirán introducirte en este destilado que muchas veces se considera fuerte y “aguardientoso”.

Si bien este mezcal tiene alma oaxaqueña y poblana, pues está hecho con agaves Espadín de Oaxaca y Tobalá de Puebla, el toque que predomina es el de la frescura herbal, citricidad y suavidad que le da el Tobalá, por ello consideramos que es más un mezcal poblano.

El nombre de Ojo de Tigre alude a la piedra semipreciosa del mismo nombre que, en muchas culturas, es usada como amuleto de buena fortuna.

Esta marca, ha cobrado relevancia, además, porque es el mezcal que creó (junto con muy bien escogidos socios) el famoso actor Luis Gerardo Méndez que es un verdadero apasionado de esta bebida y que está al pendiente todo el tiempo de la producción del mismo.

En este mezcal, cocido en horno cónico de piedra, molido con tahona y que viene en unas maravillosas botellas que recuerdan las “anforitas” de antaño, podrás encontrar el  balance dulce (que evoca caramelo) y ahumado del maguey espadín que se fusiona a la perfección con la complejidad herbal y fresca del maguey tobalá.

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Foto: Facebook Mezcal Ojo de Tigre

Mezcal Matarile: Espadín, 43% Alc.

“Porque el mezcal sólo se toma así… dándole matarile”. Se lee en la esbelta botella de Mezcal Matarile y yo iría más allá, el mezcal y la vida se toman así, dándoles matarile.

Este proyecto de mezcal es maravilloso, pues se produce en una región de Puebla que por su aridez y terruño da unos agaves únicos. Hablamos de San Diego la Mesa Xochimitzingo, cerca de Atilxto, y quienes lo  elaboran de manera artesanal son el Maestro Mezcalero Jorge Reyes y su hijo Silvestre Reyes.

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Foto: Mezcal Matarile

Lo que llama la atención de este mezcal es su cocción y fermentado. Mientras la mayoría de mezcales cuecen las piñas del agave, en hornos de piedra y fermentan en tinas de madera, los maestros mezcaleros de Matarile utilizan hornos de mampostería y fermentan en piletas del mismo material. Además, le agregan un proceso un último de maduración en vidrio.

Todo esto logra que este mezcal presente notas dulces (con ciertos aromas de anís) y herbales, que provocan una larga permanencia en boca.

Matarile es un mezcal que te sorprenderá, porque su sabor no se parece en nada a los toques ahumados que estamos acostumbrados con los mezcales oaxaqueños. Al contrario, lo permea una frescura y unas herbacidad que difícilmente se encuentran en otro destilado de este tipo.

Así que a ampliar nuestros horizontes mezcaleros y a probar estas dos joyas que nos ofrece el terruño poblano.