En el corazón de Umbria, rodeado de colinas suaves y bosques antiguos, encontré un refugios que parece existir fuera del tiempo: Vocabolo Moscatelli. Profundamente conectada con la naturaleza y el diseño, la experiencia que se vive en esta oda al ‘corazón verde de Italia’ me sumergió en un estilo de vida autentico y seductor.
En el corazón de Umbria, rodeado de colinas suaves y bosques antiguos, encontré un refugios que parece existir fuera del tiempo: Vocabolo Moscatelli. Profundamente conectada con la naturaleza y el diseño, la experiencia que se vive en esta oda al ‘corazón verde de Italia’ me sumergió en un estilo de vida autentico y seductor.
Por Melanie Beard
Mi suite parecía concebida como una extensión del paisaje. Los materiales naturales, las piezas artesanales y la mezcla entre historia italiana y estética mid-century creaban un equilibrio visual fascinante. Cada detalle tenía intención: los textiles de lino de cáñamo, las baldosas hechas a mano por artistas italianos, los tonos cálidos que dialogaban con la luz de Umbría. Me enamoró de mi terraza privada; ahí, una espectacular tina negra al aire libre se convertía en el escenario perfecto para detener el tiempo, rodeada únicamente por el silencio del valle y el aire fresco de la montaña.
También te puede interesar: Sabor e historia en El Palacio de los Ángeles
El diseño interior de Vocabolo Moscatelli logra algo difícil: sentirse sofisticado y profundamente acogedor al mismo tiempo. El antiguo monasterio del siglo XII ha sido reinterpretado con una sensibilidad extraordinaria, preservando el peso histórico de la arquitectura mientras introduce líneas contemporáneas, mobiliario italiano cuidadosamente seleccionado y una estética que respira calma. Todo parece dialogar: la piedra antigua, el metal, la madera, la luz suave entrando por las ventanas.
Una de las noches más memorables de mi estancia fue la divertida pizza night organizada en el patio exterior. Bajo el cielo abierto, instalaron un horno de pizza donde chefs y huéspedes compartíamos la experiencia casi como una reunión entre amigos. Había algo encantador en esa atmósfera relajada, en ver salir pizzas recién horneadas mientras las conversaciones se mezclaban con el aroma de la masa y el fuego. Una de mis favoritas fue una inesperada pizza de limón con ricotta, fresca, cremosa y perfectamente equilibrada.
Otro de esos momentos que permanecen conmigo fue el truffle hunt en el bosque junto a Giovanni Truffles y su extraordinario y adorable perro rastreador. Caminar entre árboles centenarios, siguiendo el instinto del animal mientras buscábamos trufas escondidas bajo la tierra húmeda, se sintió profundamente auténtico. Umbría se revelaba ahí desde su lado más puro: silenciosa, aromática, ligada a la tierra y a sus rituales más antiguos.
Una tarde, la cocina del hotel se transformó en un pequeño taller gastronómico donde participé en una clase de pasta que terminó convirtiéndose en una de las experiencias más entrañables del viaje. Entre harina, masa fresca y recetas transmitidas con naturalidad, el tiempo parecía desacelerarse mientras aprendíamos los gestos precisos detrás de una buena pasta hecha a mano.
Más tarde, sentarnos a degustar esta misma pasta tuvo un significado completamente distinto: la pasta que acabábamos de preparar llegó acompañada de trufas frescas, muy similares a las que habíamos encontrado horas antes durante el truffle hunt en el bosque. Había algo profundamente satisfactorio en esa conexión directa entre la tierra, la experiencia y el plato final; una forma tangible de entender el territorio a través de sus sabores más auténticos.
La alta gastronomía del hotel terminó de completar esa conexión con el territorio. El restaurante trabaja con ingredientes locales y productores independientes de la región, construyendo una cocina donde el vegetal ocupa el centro de la narrativa. Cada plato reflejaba una búsqueda honesta del sabor y una sensibilidad contemporánea que dejaba respirar al producto. Las cenas se alargaban naturalmente entre copas de vino, conversaciones suaves y el paisaje oscureciendo lentamente detrás de las ventanas.
Como miembro de Design Hotels, Vocabolo Moscatelli encarna perfectamente esa idea de hospitalidad donde el diseño se convierte en lenguaje emocional. Aquí, la estética existe como una forma de crear atmósferas que transforman la manera en la que uno habita el espacio.
En cada momento en este, uno de los secretos mejor guardados de Italia, hay una sensibilidad constante y una sensación de pertenecer por unos días a un pequeño universo donde el tiempo encuentra otra cadencia. Un dialogo entre la historia, el diseño y la naturaleza, Vocabolo Moscatelli encarna la exquisitez de la ‘dolce vita’ de la campiña italiana.
Para más información: Vocabolo Moscatelli