1. ¿Arándanos frescos o congelados?
2. La cocción no debe tomarse a la ligera
3. Dulzor y acidez justos
4. Reposo final que no debe omitirse
Con la llegada del invierno, ciertos ingredientes y recetas salen a relucir y hacen que el ambiente cambie por completo. Después de definir al platillo principal de la cena, las guarniciones y acompañantes no deben elegirse al azar. Dentro del universo de opciones, la salsa de arándanos se ha convertido en una propuesta favorita que hoy, se ha ganado un lugar reservado en la mesa. Sirve la mejor versión de esta salsa y dale una oportunidad para sorprender en la mesa de las cenas de este año.
Por: Desiree Perea
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Encontrarse con una receta por primera vez hace que el miedo se apodere de nosotros. Muchos podrían decir que una salsa de arándanos es de lo más sencillo del mundo; aunque tiene cierta parte de razón, esto no quiere decir que el proceso deba tomarse a la ligera. No es sorpresa que esta salsa se sirva junto a alimentos salados: pavo o cerdo, puré de papa, vegetales asados, pasta.

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Esta receta es un gran estandarte dentro de la cocina estadounidense, se ha convertido en un elemento clave en la cena de Acción de Gracias. Sin embargo, gracias a la temporada es posible incluir la salsa de arándanos hasta la cena de Navidad o Año Nuevo. La combinación perfecta de notas dulces y ácidas permite que esta salsa sea digna de un lugar en la mesa.
Si este año quieres servir una salsa de arándanos equilibra y con la textura perfecta, esta nota te interesa. A continuación, te revelamos algunos secretos detrás de esta llamativa y profunda salsa dulce de temporada.