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Dieta blanda, sus características y beneficios para la salud gastrointestinal

Por: Miriam Carmo 15 Ene 2024
Dieta blanda, sus características y beneficios para la salud gastrointestinal
La dieta blanda tiene varios beneficios para la salud gastrointestinal, ya sea después de un tratamiento o cirugía, para evitar problemas gástricos, para perder peso o debido a restricciones o intolerancias alimentarias.

La dieta blanda es una pauta alimentaria centrada en la ingestión de alimentos suaves y fáciles de digerir para minimizar la irritación del tracto gastrointestinal. Se basa en seleccionar alimentos que ejerzan presión sobre el sistema digestivo, alimentos bajos en grasas, fibra y especias para no aumentar la irritación gastrointestinal. Generalmente incluye alimentos cocidos, en forma de puré o procesados de alguna forma para que sean fáciles de masticar y digerir.

Por Miriam Sibarita Carmo

Salud gastrointestinal
Foto de Pixabay

Para que sirve la dieta blanda

Esta dieta no solo es una medida temporal para la recuperación de enfermedades o cirugías proporcionando la ingesta de nutrientes, sino que también aporta otros beneficios. Para quienes sufren de sensibilidades digestivas o problemas gastrointestinales crónicos, esta es una gran opción para mejorar su salud. A continuación, les detallamos algunos de los beneficios clave asociados con la adopción de este tipo de dieta.

Ventajas de la dieta blanda

La principal ventaja de una dieta blanda es que al optar por alimentos suaves esto facilita la digestión al minimizar el esfuerzo del organismo para descomponerlos. Al evitar alimentos que pueden irritar el revestimiento del tracto digestivo se reduce la inflamación, lo cual ayuda en casos de síndrome del intestino irritable, por ejemplo. Al ingerir alimentos suaves se calma el sistema digestivo aliviando molestias gastrointestinales como dolor abdominal, hinchazón o diarrea.

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Molestias gastrointestinales
Foto de Pixabay

Después de ciertos procedimientos quirúrgicos en el tracto gastrointestinal, se recomienda una transición gradual de líquidos claros a una dieta blanda antes de volver a alimentos regulares. Este tipo de dieta es una etapa intermedia permitiendo al sistema digestivo recuperarse antes de volver a la ingestión de alimentos sólidos. También es una opción práctica y nutritiva para quienes tienen problemas dentales o dificultades para masticar.

Ya que muchos de estos alimentos tienen un alto contenido de agua, como frutas y verduras, esto fomenta la hidratación general del cuerpo. La hidratación es crucial para el buen funcionamiento de los órganos digestivos y el bienestar general del organismo.

Frutas y verduras
Foto de Pixabay

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Por último, ayuda también a aquellos que buscan controlar su peso al centrarse en alimentos bajos en grasa y fácilmente digeribles. Esto permite lograr un equilibrio que permita la ingesta controlada de calorías sin sacrificar la nutrición, obviamente siguiendo indicaciones de un profesional de la salud. A continuación, les diremos que alimentos están recomendados y cuales no en caso de que deciden adoptar la dieta blanda.

Alimentos recomendados y a evitar

Los alimentos recomendados son las carnes magras como pollo hervido, pavo, pescado cocido o al vapor ya que proporcionan proteínas que son bien toleradas. Cereales y almidones como arroz blanco, puré de papa o avena suave y frutas y verduras como manzanas, peras, zanahorias, calabacines cocidos. Productos lácteos como leche, yogur y queso bajos en grasa y huevos cocidos o revueltos son bien tolerados.

Pescado
Foto de Pixabay

Eviten alimentos fritos y altos en grasas porque son difíciles de digerir, así como limitar la ingesta de cereales integrales y legumbres ricos en fibra. Las especias y condimentos fuertes de los alimentos picantes, al igual que los productos lácteos enteros y frutas y verduras crudas. Todos estos ingredientes son difíciles de digerir e irritan el sistema digestivo provocando síntomas como deshidratación, inflamación o diarrea.

Procesos en este tipo de dieta

Para seguir una dieta blanda de forma exitosa hay que primero consultar con un dietista para evaluar las necesidades específicas y decidir la duración de la dieta. Se recomienda una transición gradual de la dieta regular a una blanda empezando con alimentos líquidos claros para evitar molestias. Hay espacio para la diversidad en esta dieta y se puede experimentar con diferentes opciones para mantener el interés, asegurando la variedad de nutrientes esenciales.

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Es importante asegurarse de obtener suficientes proteínas, principalmente para quienes se están recuperando de enfermedades o cirugías. Incorporar fuentes magras de proteínas, como pollo, pescado y huevos, contribuirá a la regeneración y reparación de tejidos. La hidratación es clave y hay que asegurarse de beber suficiente agua y comer alimentos con alto contenido de agua como frutas y verduras.

Agua
Foto de Pixabay

Para aquellos con dificultades para masticar o tragar hay que adaptar la textura de los alimentos logrando la consistencia adecuada. Como cada persona reacciona de manera diferente a los cambios en su dieta, es crucial monitorear las respuestas del cuerpo para hacer los ajustes necesarios. Es importante mantener un equilibrio nutricional adecuado a pesar de la limitación de alimentos, esto se logra variando las opciones y, si necesario, con suplementos.

Además, la dieta blanda puede adaptarse a ciertas preferencias dietéticas y restricciones o intolerancias alimentarias como opciones vegetarianas, veganas o sin gluten. Esto la hace versátil y accesible para una amplia gama de personas.

Conclusión

Recuerden que para adoptar cualquier dieta se debe de consultar y ser supervisados por un profesional de la salud ya que la dieta blanda no es adecuada para todos. Su implementación debe ser personalizada según las necesidades nutricionales específicas y condiciones individuales. Solo así se garantiza la salud digestiva de manera segura y efectiva, algo fundamental para el cuidado y mantenimiento de la salud gastrointestinal.

Miriam Carmo
Miriam Carmo Colaboradora Vivo en Cancún, soy portuguesa y tragona profesional. Crecí con el vino del abuelo, en el restaurante del tío con papá cocinero y mamá repostera!
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