Recientemente, el consumo de la leche cruda ha tenido un aumento significante. Pero, ¿qué respalda está decisión?, ¿realmente tiene más beneficios?
La presencia de la leche en la dieta humana no es nada sorpresivo. Este líquido concentra grandes propiedades que complementan al organismo desde edad temprana, hasta la vejez. Aunque la leche pasteurizada es la versión más popular en el mercado, en los últimos meses, la leche cruda esta peleando ese primer lugar. Los cambios entre una opción y otra son puntales y vale la pena analizarlos. A continuación, te contamos a detalle todo lo que rodea a la leche cruda en la actualidad.
Por: Desiree Perea
Entender a la leche cruda no es nada complicado. A grandes rasgos, es aquella que no hasido sometida a ningún proceso de pasteurización. Esto incluye procesos de homogeneización o tratamiento térmico superior a los 40°C; prácticamente se envasa tal y como sale de la vaca. Al eliminar este proceso, el primer problema se revela: la presencia de bacterias y patógenos comunes.
Desde el punto de vista químico, la leche cruda cambia notablemente en su composición cuando se aplica calor. Esta primer versión es rica en proteínas de suero y caseínas que no han sido desnaturalizadas. Además, contiene encimas activas que ayudan positivamente al sistema digestivo.
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Ahora, no todo es bueno alrededor de la leche cruda. Al mantenerla sin mayor alteración, también se vuelve sumamente vulnerable. A diferencia de la leche pasteurizada, el tratamiento de la versión cruda debe ser mucho más cuidadoso. Desde que se extrae hasta que se envasa, es crucial mantener el ambiente completamente limpio, así como una temperatura adecuada.
Responder a esta pregunta sí o sí dirige a una discusión con riesgo de escalar. La leche cruda tiene ventajas y desventajas, esto no está a discusión. Es completamente real que el sabor de la leche antes y después de la pasteurización cambia; ¿pero esta razón es suficiente para elegirla? La respuesta está completamente polarizada, hay algunos que decidieron hacer oficial el cambio, mientras que muchos otros prefieren no arriesgar su salud.
El lado oscuro de la leche cruda es el riesgo microbiológico que representa. Al no tener ese escudo del calor, cualquier contaminación en la granja llega directamente al vaso. Si representa cierto peligro, ¿por qué se sigue comercializado? Simple, existen certificados y sellos que hoy permiten su consumo. En Estados Unidos, se permite siempre y cuando se obtenga se ciertas vacas.
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Para evitar que la leche cruda represente un riesgo mayor, es crucial la temperatura de almacenamiento. Desde que se extrae hasta que llega al consumidor, debe mantenerse en menos de 4ºC. La temperatura ambiente es el espacio ideal para el crecimiento de las bacterias. Lo mejor es mantenerla en botellas de vidrio con cierre hermético, este material ayuda a mantener este líquido siempre fresco.
La decisión final sobre el consumo de la leche cruda es completamente personal. Presenta puntos tanto a favor como en contra, por eso es un producto tan controversial. La búsqueda constante por mejorar o cuidar del sistema digestivos tiene muchas alternativas; para aumentar el consumo de probióticos, el kéfir o el yogurt griego son opciones seguras. Pero si decides consumir leche cruda, asegúrate de cuidar todo el entorno para permitir un consumo seguro.