Por Alexis Beard Alinna: cocina española contemporánea y vinos que dialogan con cada plato en la Nápoles En una ciudad donde muchas aperturas gastronómicas continúan […]
Por Alexis Beard
En una ciudad donde muchas aperturas gastronómicas continúan concentrándose en las mismas colonias, siempre resulta estimulante descubrir proyectos que apuestan por nuevos polos culinarios. Eso ocurre con Alinna, un restaurante de cocina española contemporánea que ha encontrado su lugar en la cada vez más dinámica colonia Nápoles, dentro del hotel The Hive Hotel.
Entre las luces cálidas del comedor y el murmullo suave de las conversaciones, el restaurante se revela como un espacio donde el ritmo de la ciudad parece detenerse. Aquí la experiencia va más allá de la cena: cada mesa se convierte en escenario y cada plato en una pequeña narrativa culinaria.
Detrás del proyecto están el chef español Pablo Palomo y la sommelier mexicana Elizabeth Cruz, pareja tanto en la vida como en la construcción de este concepto. Juntos han creado una propuesta donde la cocina española dialoga con influencias francesas y una visión contemporánea que privilegia la técnica, el producto y el equilibrio.
El restaurante también representa la evolución natural de su proyecto previo de catering, que con el tiempo se transformó en una propuesta gastronómica completa. Hoy, ese camino culmina en un espacio donde cocina y vino se entienden como dos lenguajes destinados a acompañarse.
Como en muchas mesas españolas, la experiencia comienza con pan recién horneado y mantequilla. A partir de ahí, el menú se despliega con una serie de entradas pensadas para compartir.
Las croquetas de jamón ibérico llegan a la mesa crujientes por fuera y sedosas por dentro, evocando la nostalgia de las recetas tradicionales. También destaca su versión de guiso de pollo con trufa, donde la cremosidad del relleno adquiere una profundidad inesperada.
Otro plato que revela la técnica del chef son los canelones de rabo de toro con salsa de trufa blanca, una preparación donde la influencia franco-española se vuelve evidente. La tortilla de patata hecha al momento y los huevos rotos con camarones aportan ese carácter reconfortante que muchos buscan en la cocina española.
Entre los bocados más sorprendentes aparece la gilda Alinna: un pintxo servido sobre pan con boquerones del Cantábrico, dados de atún, olivas y piparras que aporta frescura y carácter.
El foie gras merece un capítulo aparte. En Alinna se presenta con una ejecución impecable, ya sea en finas lascas que se integran al calor del ingrediente que las acompaña o en una versión más protagónica que celebra su carácter sedoso e intenso. Su grasa noble, trabajada con técnica y sensibilidad, envuelve el paladar con una profundidad elegante y deja una estela larga, envolvente, casi etérea. Cada bocado revela equilibrio y sofisticación.
Siguiendo la tradición de los menús del norte de España, la cocina propone también arroces preparados al momento y pensados para compartir. Uno de mariscos y otro de montaña con cordero y hongos, ambos con la opción de servirse caldosos o con socarrat.
Entre los platos fuertes destaca un homenaje al País Vasco: pescado con refrito de ajos y una salsa blanca emulsionada únicamente con aceite, perejil y ajo, servido sobre papas panaderas. Un plato aparentemente sencillo, pero profundamente expresivo en sabor.
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También sobresale el magret de pato con salsa de foie gras, mientras que uno de los momentos más memorables llega con el solomillo de wagyu servido con una delicada salsa de mostazas sobre papas paja. La combinación es intensa y sedosa, con esa cremosidad que invita inevitablemente a terminar el plato con pan.
Para cerrar, la recomendación de la casa son las torrijas caramelizadas con salsa inglesa de vainilla y helado de pieles de limón, un postre que equilibra dulzor y frescura con gran elegancia.
Otra opción perfecta para compartir es el soufflé de chocolate horneado al momento en cocotte, acompañado de helado casero de café.
En Alinna el vino no es un complemento: es parte central de la experiencia.
Elizabeth Cruz ha diseñado una carta que privilegia la relación calidad-precio, con etiquetas cuidadosamente seleccionadas para dialogar con los platos. Una de las características más interesantes es que el restaurante importa directamente seis etiquetas desde España, muchas provenientes de denominaciones menos exploradas.
En sala, la sommelier se acerca a las mesas para sugerir maridajes con naturalidad y conocimiento, creando un puente entre la cocina y la bodega.
El restaurante se divide en distintos salones que permiten adaptarse a diversos momentos: desde comidas de negocios hasta cenas más íntimas. El ambiente invita a la conversación larga y a la sobremesa pausada, algo cada vez más escaso en la ciudad.
Así, Alinna se suma con personalidad propia a la escena gastronómica de Mexico City. Un lugar que funciona tanto para una tarde de vinos y pintxos entre amigos como para una comida completa o una cena especial, y que confirma cómo la colonia Nápoles continúa consolidándose como uno de los barrios culinarios más interesantes de la ciudad.
Alinna
Vermont 29, Colonia Nápoles
Mexico City
Instagram: @alinna.rest
Para más información: https://www.opentable.com.mx/r/alinna-restaurante-ciudad-de-mexico