Si estás de visita por León, Guanajuato (así sea un viaje express), el caldo de oso es la botana que le da vida a las calles de la ciudad.
Viajar de una ciudad a otra dentro del mismo estado nos presenta colores, sabores y aromas completamente diferentes. En esta ocasión, viajamos hasta León, Guanajuato para dejarnos deleitar por la gastronomía local. Al recorrer sus calles, no es necesario recurrir a un restaurante formal para consentir al paladar; la comida callejera tiene mucho que ofrecer. Una de las especialidades sin duda es el caldo de oso y su anatomía es igual de peculiar que su nombre.
Por: Desiree Perea
Antes de que el pánico llegue a ti, es importante aclarar varias cosas. En primer lugar, el caldo de oso no es ningún platillo exótico; este animal salvaje solo está presente en el nombre. Además, por más sorprendente que parezca, es un platillo fresco donde predominan las notas dulces sobre las saladas. Una de las bondades de esta botana callejera es que no necesita de una mesa con asientos formales; se prepara en carritos donde la fruta fresca es la estrella del lugar.
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Si es la primera vez que te encuentras con el caldo de oso, su nombre realmente no revela su anatomía. Pero no es nada del otro mundo; al contrario, es una combinación peculiar que hace todo el sentido del mundo después de la primera cucharada:
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Cada vaso se prepara al momento y es un espectáculo que por nada del mundo te puedes perder. Una vez que el caldo de oso está listo y en tus manos, no hay por qué hacerlo esperar. Gracias a la amplia temporada de sus ingredientes, está botana callejera está disponible los 365 días del año, así que ya no hay pretexto válido para dejarlo pasar.