Este sello se respeta en todo el mundo pero, ¿qué representa? Te contamos sobre lo que protege la Denominación de Origen en el universo de la gastronomía.
A nivel mundial, la gastronomía se ha convertido en un campo realmente competido. La comida ha pasado de ser una necesidad básica a convertirse en un lenguaje de identidad. Más allá de las estrellas Michelin, existe otro reconocimiento que hoy, no pasa desapercibido: la Denominación de Origen. Si bien el termino es cada vez más conocido, es fundamental entender su función e importancia.
Lejos de ser un simple tecnicismo legal o una estrategia de marketing, la Denominación de Origen actúa como protección del legado culinario de un país. En esta nota, te contamos sobre todo lo que representa este reconocimiento que, no es nada fácil de obtener.
Por: Desiree Perea
Aunque puede parecer extraño, la gastronomía es uno de los sectores más vulnerables a la falsificación. Parece simple no tomar en cuenta un sello como la Denominación de Origen, pero es todo lo contrario. Uno de los primeros elementos que protege es al consumidor; gracias a ello, el usuario sabe que el producto ha pasado por controles de calidad y que cumple con un perfil de sabor auténtico.
Por otro lado, la Denominación de Origen es un gran escudo para la preservación de tradiciones ancestrales. Gracias a este sello, el tiempo y esfuerzo del talento humano toman un valor económico. Es importar señalar que 3 factores más se toman en cuenta para poder otorgarlo:
Cada uno de ellos permite asegurar que un producto no se pueda replicar dentro de un laboratorio, ni en ningún otro territorio del mundo.
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El legado culinario de un país no se sostiene únicamente en ingredientes, sino en técnicas, rituales y conocimientos transmitidos de generación en generación. La Denominación de Origen reconoce y protege este conocimiento, otorgándole valor legal, cultural y económico. Muchas ciudades y regiones aprovechan este sello como atractivo turístico; nada como probar y ser testigo de la elaboración del queso Parimigiano Reggiano, o llevar a casa una botella de auténtica Champagne.
La preocupación que se mantiene latente se relaciona directamente con el ambiente. El cambio climático está alterando los ciclos de cosecha y las temperaturas de las regiones protegidas. Asimismo, la demanda en la industria alimentaria está obligado a ocupar cada vez más espacio. Las áreas están siendo robadas prácticamente, todo con el objetivo de atender las solicitudes del mercado.
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También es importante destacar que el acelerado estilo de vida influye de manera negativa. Las personas están en busca constante de nuevas propuestas culinarias con un corto periodo de vida. Esto ha provocado en gran medida que la Denominación de Origen pierda cada vez más importancia; tanto recetas como ingredientes en tendencia ahora tienen más peso.
Reconocer la autenticidad de un producto alimenticio no tiene que ver con el ego de un país, es algo mucho más profundo. Así, la Denominación de Origen hoy representa un acto de justicia histórica. En un mundo donde la tecnología juega un papel cada vez más importante, este sello reconoce a lo grande el talento humano.