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Cocina y letras de México

Por: Gourmet de México 02 Abr 2018
Una invitación a reflexionar en torno al buen éxito que la cocina mexicana ha tenido en los últimos años y, cómo, la literatura mexicana puede […]



	     Cocina y letras de México

Una invitación a reflexionar en torno al buen éxito que la cocina mexicana ha tenido en los últimos años y, cómo, la literatura mexicana puede seguir su ejemplo…

Por Arturo González Canseco @hartoamor

Con motivo de la presentación de la más reciente novela del escritor mexicano Raúl Godínez, <<Tu nombre recordaba la primavera>>, se dieron cita en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, Eraclio Zepeda, Pedro Valtierra y Tomás García. La conducción del evento estuvo a cargo de Elizabeth Rojas y, la actriz Madame Gorgona y el actor Gustavo Salas realizaron una lectura de algunos fragmentos del libro. Un evento de primer nivel.

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La novela de Godínez, que aborda la historia de los fotógrafos Francisco Souza (mejor conocido como Paco Mayo) y Carlos Castillo, sirvió de pretexto para que Tomás García –director para México y Latinoamerica de Larousse, editor y autor de gran cantidad de libros referentes a la gastronomía– presentara una interesante equiparación entre el mundo de la cocina mexicana y las letras. A continuación, el texto íntegro leído en la presentación que invita a un ejercicio reflexivo en verdad enriquecedor.

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Buenas tardes a todos:

Gracias por acompañarnos es este día tan especial, en que tenemos el orgullo de presentar una novela extraordinaria de un escritor mexicano.

A nombre del Grupo hachette de México y del sello editorial Nueva Imagen, les doy la más cordial bienvenida.

Es para mí un placer y un honor estar hoy en este maravilloso recinto. Es un placer porque hoy presentamos una gran novela, y porque esa obra es creación de un amigo mío. Y es un honor porque estoy sentado en la misma mesa que un escritor que, sin saberlo y como suele ocurrir, marcó mi vida cuando lo leí por primera vez como estudiante, hace ya algunos años (no tantos): el maestro Eraclio Zepeda.

No me toca a mí hablar de las virtudes literarias de la novela de Raúl Godínez. ¿Qué podría decirles yo después de la intervención del maestro Zepeda? Les diría, como lugar común, que es una gran novela, porque lo es. Y a mi mente vienen tantos calificativos que la obra merece, que podrían parecer otros lugares comunes, pero que no lo son… Íntima, tierna pero desgarradora, Raúl Godinez nos presenta una novela de estructura y trama complejísimas, pero que al mismo tiempo es tan fácil de leer, que no hace más que confirmar que estamos ante un autor que ha alcanzado su madurez como creador.

He tenido la fortuna de leer algunos trabajos anteriores de Raúl, como su volumen de cuentos <<Sangre, Sudor y Jícamas>>, y encuentro una evolución evidente, como quien deja de ser joven para convertirse en adulto. No tengo duda de que Raúl Godínez es hoy, uno de nuestros grandes autores maduros ¿Falta que sea reconocido como tal? ¡Por supuesto!

Y es ese justamente el tema que quisiera tratar hoy con ustedes: los enormes problemas a que nos enfrentamos creadores y editores para difundir la literatura mexicana ¿Con qué fin? Para que nos ayuden a informar de los esfuerzos que se hacen actualmente para dar a conocer a nuestros escritores, esfuerzos que no se harán mañana si no logramos hoy crear un mínimo de lectores de nuestra literatura.

<<Tu nombre recordaba la primavera>> es una obra que merece ser leída por un gran público de lectores: mexicanos, españoles, latinoamericanos y europeos… Es una gran novela, cercana a todos quienes conformamos la cultura occidental… Y para orientales y de otros confines sería una gran introducción a una parte de nuestra historia e idiosincrasia.

Pero así como la novela merece ser leída, los lectores también merecemos tener obras de esta calidad. Lamentablemente, cada día son menos esos lectores de literatura mexicana.

¿Cuál es el gran problema? Se me figura que es un dilema como el del huevo y la gallina… ¿No hay lectores porque no hay obras, o no se publican libros porque no hay lectores…?

Pasa algo similar a lo que ha ocurrido con la poesía ¿Será que ya no hay poetas, o que no hay lectores de poesía…?  Poetas los hay, sin duda, pero nadie los publica, así que hoy ya no hay ni lo uno ni lo otro… Al paso en que vamos, pronto no habrá literatura mexicana.

Se dice que en México no se lee, lo cual es una falacia. Basta subirse al metro para ver cuántas personas van leyendo. Pero, ¿qué es lo que leen? No son libros normalmente, y menos literatura mexicana. Se leen revistas de chismes de espectáculos, suplementos de nota roja, y hasta ficción como el libro vaquero, pero no literatura mexicana.

Hace algunas semanas se publicó que pese a los enormes esfuerzos oficiales para promover la lectura, a los millones de pesos empeñados en campañas publicitarias y a dotar a las escuelas de bibliotecas escolares y de aula, el número de lectores ha decrecido en los últimos diez años. Algo estamos haciendo muy mal como sociedad entonces.

Dice Raúl que Paco Mayo, el protagonista (o coprotagonista) de la novela, construía un destino al construir una cámara fotográfica. Y lo mismo pasa con la literatura mexicana: lo que hagamos ahora determinará el futuro de nuestras letras, pero la fotografía no es lo hermosa y brillante que merece ser.

Mi oficio, ser editor, hace que conocidos y amigos de los conocidos me pidan consejos sobre libros. Soy como el doctor de la familia a quien hermanos, primos, sobrinos y hasta amigos de los sobrinos consultan ante una dolencia. Y entre esas consultas que me han hecho he escuchado un par de cosas alarmantes. Alguien me preguntó sí tenía contactos con una editorial española, porque quería publicar una novela pero no quería hacerlo en México, porque seguramente no tendría éxito. Si en cambio era publicada por un sello español, aquí sería recibida con mejores ojos. El colmo (y es absoluta verdad lo que cuento), fue un amigo que me pidió que le recomendara a un traductor para traducir su obra al inglés y presentarla en una editorial gringa, porque, cito… “si me la publican allá, aquí se vendería como pan caliente”.

Sí, es terrible.

Hay un gran malinchismo por lo que hacemos. Hay campos en que vamos superándolo, como en la industria automotriz y hasta aerospacial. Hace poco despreciaríamos un coche hecho en México, pero hoy nos enorgullece ser uno de los tres mayores fabricantes del mundo, y que exportamos a decenas de países.

Yo, que tengo la fortuna de poder publicar libros de toda índole, me he encontrado de pronto presentando libros de cocina de grandes y renombrados chefs mexicanos, cuando hace 20 años esos mismos chefs, con toda su calidad, ni siquiera tendrían oportunidad de un empleo, ya no digamos de hacer un libro. Quien quisiera destacar tendría que hacer comida francesa, porque eso era la alta cocina. Algo se hizo bien en ese campo, que hoy la alta cocina apreciada en México, es mexicana.

¿Qué hacer entonces para que la literatura mexicana sea apreciada por los pocos lectores mexicanos?

Pocos saben que el famoso boom latinoamericano se debe a una agente literaria española, afincada en Barcelona, que apostó por dar a conocer a unos jóvenes y talentosos escritores de este lado del mar. Su éxito en España, y luego en Europa, hizo que fueran recibidos aquí como lo que son, grandes y universales creadores. Me pregunto si habrían alcanzado el mismo éxito y difusión de haber sido publicados solo por casas mexicanas, colombianas o argentinas. Y más, me pregunto si no habrá entre nosotros otros García Márquez, Fuentes, Vargas Llosa y demás ¿De verdad no los hay? ¿Necesitamos que otra vez alguien de fuera venga a descubrirnos?

Espero que en la literatura tengamos la misma evolución que ha tenido nuestra cocina, y que seamos capaces de sentirnos orgullosos de lo que hacemos, y que sepamos reconocer que lo nuestro, lo hecho aquí, está más que bien hecho, a la altura de lo mejor del mundo.

Hoy les damos una muestra de ello. Hoy ponemos en sus manos una gran novela, mexicana y universal. Tenemos un gran autor y no se ha escatimado nada en la edición. La empresa que represento, una de las más importantes mundialmente, apuesta por nuestra literatura, y no se dejará de hacer ningún esfuerzo por llevarla a todos los puntos de venta posibles.

Toca ahora al público la última palabra.

Pero para ello necesitamos de su apoyo. La presentación de un libro no es un espacio para llenar de halagos mutuos a creadores y sus amigos, sino para pedirles a ustedes, amigos de la prensa especializada, que nos ayuden a darlo a conocer, a que la gente sepa que en estas tierras existe una calidad inigualable en casi cualquier ámbito, que aquí tenemos a grandes autores y grandes obras, que sólo esperan allí, solitarias y altivas para brindarse plenas al lector que decida tomarlas y emprender juntos ese acto de amor tan olvidado que se llama lectura.

Gracias por acompañarnos.

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