El Garibaldi es un claro ejemplo de que un coctel, no tiene que tener más de 5 elementos para ser excepcional y en 2026, hará su regreso triunfal.
Así como se elige el color del año, en el mundo de la gastronomía se hace lo propio. Además de destacar los ingredientes y las tendencias que marcarán al 2026, una bebida específica tendrá la atención de las miradas internacionales. La decisión coloca esta vez a una leyenda de la coctelería italiana: el Garibaldi. En esta nota, te contamos sobre la anatomía de un trago que para muchos, es una obra maestra.
Por: Desiree Perea
Presentar un coctel con pocos ingredientes que sea atractivo no es nada fácil de lograr, pero el Garibaldi lo logró. Este es uno de los cocteles italianos más antiguos y con gran significado para el país. La lista de ingredientes es simple y directa:
Este último elemento sufre ligeros cambios para ofrecer una experiencia diferente. Durante la extracción del jugo, suele elegirse una herramienta que permite airearlo para así, lograr una textura espumosa. La clave también es mantener ambos líquidos fríos, para evitar recurrir a añadir hielos.
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La paleta de colores que permite reconocer al Garibaldi no es coincidencia, rinden homenaje a un personaje clave en la historia del país: Giuseppe Garibaldi. Fue un líder militar y político que jugó un papel clave en la unificación italiana durante el siglo XIX. Asimismo, las zonas de producción de los únicos dos ingredientes involucrados ayudan a entender perfectamente su elección; el Campari se produce en el norte, mientras que las regiones del sur destacan por la producción de las naranjas.
Dentro de las tendencias gastronómicas para el 2026, la coctelería baja o completamente libre de alcohol tomará gran fuerza. Gracias a esto, el Garibaldi tomará gran fuerza en bares a nivel mundial. El que sea simple, no tiene por qué representar una desventaja, todo tiene su complejidad.
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Aunque la receta original se ha mantenido intacta con el paso de los años, la creatividad detrás de las barras ha hecho cambios atinando al legendario Garibaldi. En algunos lugares sustituyen una parte de Campari por amaro o ron; para añadir textura, también es posible agregar vino espumoso o agua mineral.
La magia que ha mantenido vigente al Garibaldi se debe al equilibrio del porcentaje de alcohol; si bien el Campari alcanza un 25%, con el jugo de naranja el sabor y efecto se vuelve mucho más amable. Para muchas personas, es un coctel que se disfruta por las tardes, perfecto para acompañar largas charlas. Al verlo servido, es imposible ignorarlo, todo gracias a su color anaranjado brillante. Si este año estás en busca de un nuevo coctel favorito, vale la pena dejarse enamorar por el legendario Garibaldi.