Fushimi Inari-Taisha es, quizás, una de las principales atracciones turísticas para todo aquel que visita Japón. Ubicado en el monte Inari en Kyoto, este pequeño cerro alberga más de 10,000 arcos (Torii), todos ellos donados por un negocio japonés a manera de ofrenda, ya que Inari ha sido tradicionalmente el santo patrono de los negocios, las mercancías y la manufactura. Abierto para su visita las 24 horas del día, este sitio sagrado (compuesto por varios templos) es visitado no solamente por turistas.
En las primeras horas del amanecer es común ver a habitantes de la localidad visitar este lugar para hacer alguna oración o dejar alguna pequeña ofrenda. Conforme avanza la mañana, el lugar es ocupado prácticamente en su totalidad por turistas, que llegan de todas partes del mundo a caminar entre los interminables caminos de toriis y admirar la belleza de este lugar. Como fotógrafo y X-Photographer de Fujifilm, me di a la tarea de retratar este lugar justo al amanecer, para vivir la experiencia del monte sagrado en completa paz, previo a la llegada de los turistas.
Entrada principal
La entrada principal al templo, cuya construcción data del año 1499. Custodiando la puerta principal, se aprecian dos zorros, símbolo emblemático del Fushimi Inari.
Flores de cerezo o sakura
Durante la época de florecimiento de los cerezos (sakuras), es posible ver también dentro del templo estos tradicionales árboles convivir armónicamente con el resto del lugar, dando un toque surrealista a la experiencia de quienes tienen oportunidad de visitar este templo.
Monjes
Las estructuras son todavía utilizadas como templos de oración, por lo que también es común ver monjes recorrer los patios de un templo a otro por las mañanas. Ellos no se detienen, tienen rutinas bastante marcadas y tradicionalmente son muy disciplinados.
Fauna local
Al ser un espacio abierto, enclavado en un cerro, la fauna del lugar suele mezclarse con las instalaciones del lugar. Para los japoneses los gatos suelen representar la buena fortuna, así que encontrar alguno en este templo es, sin duda, una señal de un buen porvenir.
Un parque de recreo
Además de ser un complejo de templos religiosos para los japoneses, el Fushimi Inari se ha convertido también en un parque de recreo. Por las mañanas se puede ver a algunas personas recorrer los interminables caminos de toriis a manera de caminata. La ruta para llegar a la cima y volver mide un total de 4 kilómetros.
Ofrendas
Aunque el atractivo principal son los imponentes caminos marcados por los toriis, por todo el monte se pueden encontrar ofrendas de menor tamaño y arcos de todas las tallas, pero no por eso menores en importancia para las ofrendas por parte de los practicantes del sintoísmo.
El templo interior, okumiya
El templo interior, okumiya, está en la parte media de la montaña, y puede alcanzarse después de caminar un largo trayecto de miles de torii. Aquí es donde locales suben para hacer oraciones y esperar ser bendecidos, especialmente en celebraciones o uniones matrimoniales.
Parejas al amanecer
Con la luz del amanecer, es posible ver algunas parejas que recorren el primer tramo del largo camino de toriis, para llegar a un pequeño santuario en donde, después de hacer alguna oración y en busca de una bendición, muy probablemente por alguna celebración importante o enlace matrimonial.
Los zorros de Inari
Patrón de los comerciantes y los negocios, es también el dios del arroz. Se dice que los zorros son quien cuidan los graneros que forman este templo. A alguno de estos se les suele ver con una llave en el hocico, misma que resguardan de intrusos.
Un gran arco con significado
A la salida del templo, puede verse un gran torii que muestra la grandeza del lugar. Este arco es característico del sintoísmo, por lo que es la manera en que se puede saber a que religión pertenece un templo. En este caso, el gran torii suele ser el punto de reunión de quienes visitan el lugar.
Texto y fotos: Jaime Ávila.