Nuestros sitios
Comparte
Compartir

VERDE

Por: Gourmet de México 03 Abr 2014
Por Antonio Calera-Grobet Ilustración Edgar Martínez En el mundo prehispánico, según lo refiere Salvador Novo en su estupenda  Cocina mexicana o historia de la ciudad […]



	     VERDE

Por Antonio Calera-Grobet Ilustración Edgar Martínez

En el mundo prehispánico, según lo refiere Salvador Novo en su estupenda  Cocina mexicana o historia de la ciudad de México, el verbo cua significaba “comer” y el adjetivo cualli algo así como “lo bello” o “lo bueno”. Cualli –ahonda el cronista– como lo que deleita no sólo a la vista sino al corazón, toca lo mismo a la carne que al espíritu. Ése es, mínimamente, el universo en que debemos clasificar a las hierbas en el México antiguo, al universo de lo verde en el sentido amplio, un tanto a la manera que se valoró al quelite en la época prehispánica. En aquellos tiempos, lo registra Fray Bernardino de Sahagún en Historia general de las cosas de la Nueva España, los quelites (palabra que viene de quilitl, interpretada como “hierba, planta o follaje comestible”, cercano a quiltic que es “verdura” o bien a quilyollotli que agrupa a los brotes o retoños de plantas silvestres) eran igualmente importantes para nuestra cosmovisión que el árbol, la planta medicinal, incluso las flores.

¿No es aquella una interpretación diametralmente opuesta a la que tenemos ahora como pueblo con respecto al mundo de lo verde, lo vegetal? Porque habría que decir que en nuestro país, hoy por hoy, las verduras son percibidas como una amenaza simbólica del sinsabor, un atentado contra el “buen diente”. ¿Por qué de pronto nos dividimos de lo vegetal? ¿Qué nos separó [[{“type”:”media”,”view_mode”:”media_large”,”fid”:”11732″,”attributes”:{“class”:”media-image alignright wp-image-2585″,”typeof”:”foaf:Image”,”style”:””,”width”:”267″,”height”:”400″,”alt”:”i”}}]]de sus prodigios? Tal vez, un poco el desconocimiento. De acuerdo al rastreo más conservador, existen más de 200 tipos de quelites, provenientes de diferentes especies. Luego habría que apuntar a un hecho categórico: a pesar de que intuye sus atributos saludables (alto contenido de fibra, hierro, potasio, vitaminas), nuestra gente prefiere comer carbohidratos y proteínas, la serotonina y la endorfina como felicidad inmediata al cerebro, sin olvidar que hay quienes aluden a un cierto pudor oculto en comer vegetales como si fuera una comida frugal de segunda clase, casi gratuita. ¡Lástima! Sobre todo porque tal circunstancia nos aleja de un hecho: que fue desde nuestro ser mexica, nuestra hermosa América, que se irradió al Viejo Continente una dote de frescura vegetal. ¡Y de qué manera! Convidamos con gusto semillas (maíz, frijol, cacao, cacahuate), frutos (jitomate, chile, calabaza, piña, papaya, guayaba, mamey, zapote, aguacates, chayotes), por decir algo.

Este video te puede interesar

Por ello habría que preguntarnos: ¿no sería aquél un gesto de gallardía que debiéramos homenajear en nuestra vida cotidiana? Sí, comiendo verde para viajar por el tiempo al México histórico y, de paso, reconocer en nuestra sabia cultura nuevos sabores que son nuevos placeres. ¿No es tal búsqueda nuestra motivación principal como cocineros o comensales? Habrá, pues, que comer verde para que regrese a la vida nuestra trompicada cotidianeidad, quizá la clorofila nos constituya profundamente y nos abra a una nueva espiritualidad. ¡Quizá no seamos un pueblo de sangre azul o de pura carne roja, sino uno que destella, con todo aplomo, sus venas coloreadas de verde!

No pudimos encontrar notas relacionadas
Descarga GRATIS nuestro especial del mes
Descarga AQUÍ y vive unas vacaciones memorables en destinos mexicanos. ¡Descárgalo GRATIS!
Notas relacionadas