Seductoramente bella, Mallorca nos enamora con la Sierra de Tramuntana y un litoral que alterna acantilados, calas recogidas y extensiones abiertas de mar. La montaña […]
Seductoramente bella, Mallorca nos enamora con la Sierra de Tramuntana y un litoral que alterna acantilados, calas recogidas y extensiones abiertas de mar. La montaña desciende hacia la costa en secuencias de piedra, olivares y terrazas agrícolas que han modelado el territorio durante siglos. Es un paisaje construido por fragmentos que se enlazan mediante caminos estrechos, muros secos y pequeños núcleos urbanos que responden a la pendiente.
Por Alexis Beard
En el interior, los pueblos conservan una escala contenida, construidos con piedra clara que capta y refleja la luz del entorno. En la costa, el paisaje se expande y cambia de carácter, marcado por la presencia constante del Mediterráneo y por la variación de la luz a lo largo del día.
En la costa suroeste, el The St. Regis Mardavall Mallorca Resort se sitúa entre jardines mediterráneos que descienden hacia el mar. La arquitectura se desarrolla en volúmenes horizontales, con terrazas amplias y espacios abiertos que prolongan la relación entre interior y exterior. La vegetación local enmarca los recorridos y acompaña la transición entre los distintos ambientes del hotel.
La experiencia se estructura en relación con el paisaje: la apertura hacia el mar, la presencia del jardín y el cambio constante de luz configuran el ritmo de los espacios a lo largo del día.
Aqui nos encontramos con el restaurante Es Fum, galardonado con una estrella Michelin. Es Fum propone una lectura precisa de la cocina contemporánea mediterránea. El trabajo del chef Miguel Navarro se basa en la composición de platos donde técnica y producto se integran en secuencias equilibradas.
La experiencia gastronómica se desarrolla a través de un menú degustación que avanza por capas de sabor y textura. Cada plato se construye con atención al detalle, donde la selección del ingrediente, la cocción y la presentación forman parte de una misma estructura. El entorno refuerza esta lectura: las mesas orientadas hacia el mar establecen una relación directa con el horizonte, mientras la iluminación acompaña la transición del día hacia la noche.
En este enclave tan gastronómico, Mar Sea Club nos enamora con una propuesta que responde al ritmo del mar. La cocina se centra en preparaciones frescas, con influencias mediterráneas y latinoamericanas, pensadas para un consumo más compartido.
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El espacio abierto permite que la experiencia esté determinada por la luz, el clima y la proximidad del mar, integrando el paisaje como parte activa del lugar.
En Terra, la propuesta se centra en ingredientes de la isla. La cocina trabaja a partir del producto local, organizado en preparaciones que varían según la temporada y la disponibilidad. Aqui, se rinde homenaje a los productos locales de la isla en preparaciones que celebran su origen,.
El espacio mantiene una estética contenida, donde la atención se dirige hacia la materia prima y su origen, reforzando la conexión con el territorio agrícola y marino de Mallorca.
St Regis Mardavall nos invita a disfrutar de Mallorca con todos sus contrastes y matices. Entre tierra y mar, la isla se expresa como un poema seductor que nos deja enamorados, y ansiosos por volver.
Para mas información: https://www.marriott.com/en-us/hotels/pmixr-the-st-regis-mardavall-mallorca-resort/overview/