Desde el día 1, la armonía culinaria entre la sopa de tomate y el grilled cheese hizo que la aceptación de este dúo, se lograra al instante.
En el mundo de la gastronomía, las recetas no sufren el efecto del tiempo. De hecho, el factor de la nostalgia permite que los aromas y sabores abran las puertas hacia un viaje en el tiempo. Dentro de la cocina estadounidense, la sopa de tomate y el grilled cheese sándwich se reconocen como un emblema nacional. Pero ¿cómo fue que se encontraron? En esta nota, te contamos a detalle sobre el contexto que abrió paso a un combo inseparable.
Por: Desiree Perea
Al igual que la perfecta combinación entre la crema de cacahuate y la mermelada, el duo de sopa de tomate y el grilled cheese sándwich es un clásico que no pasa de moda. Ambas recetas eran conocidas por separado, sin embargo, fue durante la Gran Depresión en Estados Unidos donde decidieron servirlos como un solo platillo. Las amas de casa buscaban con desesperación opciones de alimentos que no hicieran sufrir su presupuesto.
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Debido a su alto precio, la carne roja dejó de ser opción; sin embargo, no podían quedarse sin los nutrientes que esta proteína aportaba al cuerpo humano. El mercado fue testigo de un importante incremento de vegetales y sopas enlatadas. Además, la harina de trigo se mantuvo en precios que permitía a las familias aprender el arte de la panadería en casa.
Todo estos factores sumaron a que el grilled cheese sándwich y la sopa de tomate se convirtieran en protagonistas de la cocina casera. Además de la parte económica, la sencillez y la rapidez de preparación de ambos elementos los convirtieron en una opción ideal sin importar el momento del día.
A lo largo de los años, este dúo ha trascendido su origen humilde para convertirse en un símbolo de nostalgia en la cultura culinaria estadounidense. La textura contrastante jugaba un papel fundamental en su éxito. En primer lugar, el grilled cheese sándwich sí o sí se sirve caliente y con ambas caras externas de pan perfectamente tostadas. Al interior, el queso debe mantenerse suave y con cierta cremosidad.
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En cuanto a la sopa de tomate, la acidez y la sutil dulzura del jitomate rostizado complementan a la perfección con la parte salada del queso. Debe tener una consistencia semi-espesa; lo ideal es que la humedad de la sopa se una al protagonismo del sándwich. Ejecutar cada receta de forma correcta es clave para servir un plato exitoso.
No hay forma de separar a este dúo. Cada uno de los elementos en el grilled cheese sándwich y en la sopa de tomate,son parte de la magia culinaria que presentan. Aquí, la sencillez es el factor clave que ha llevado a estas recetas hacia el camino del éxito. Aunque Estados Unidos los presume como propios, hoy se reconoces y preparan en distintas partes del mundo. Ya sea como una opción de almuerzo informal, o como una cena casera que no falla.