Dentro del exquisito mundo de los postres internacionales, el Eton mess se ha ganado el reconocimiento mundial por su peculiar presentación.
En la actualidad, encontrar un postre favorito es sumamente difícil; no precisamente por la corta oferta, sino por la constante evolución de la categoría. Aunque las propuestas no dejan de presentarse, las creaciones históricas se mantienen atractivas. Justamente es el caso del Eton mess, un postre que hasta el día de hoy, representa un gran orgullo para la repostería británica.
Por: Desiree Perea
Por más extraño que parezca, la desastrosa presentación de este postre es lo que ha sumado a su éxito mundial. El Eton mess tiene su origen en Europa, específicamente en Inglaterra y el nombre que le dieron prácticamente lo explica todo. Al español, se traduce literalmente como ‘el desaste de Eton’. ¿La razón? Simple, mantiene una presentación sin orden alguno; los ingredientes simplemente se dejan caer al plato.
Al leer por primera vez sobre el Eton mess realmente no es posible darse una idea sobre sus ingredientes. Sorpresivamente, es un postre donde únicamente se involucran 3 ingredientes:
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Aunque a simple vista en Eton mess parece simple, es todo lo contrario. La corta lista de ingredientes involucrados provoca que cada uno, deba ejecutarse a la perfección. En primer lugar, el merengue horneado debe ser crujiente pero en el centro mantener cierta textura chiclosa. Por otro lado, la crema también debe tener estructura; el proceso de batido es clave para lograr una textura ligera sin aportar pesadez al postre.
Por último pero no menos importante, la fruta fresca en el Etonmess lleva el sabor y el color al siguiente nivel. Las fresas ideales deben estar maduras y con color uniforme. Comúnmente, una parte de las fresas se trituran para crear un sirope natural. También es posible añadir un poco de mermelada, es ideal si no tienes problemas con los postres mucho más dulces.
En la mayoría de los casos, la presentación en el universo culinario es un elemento que carga con gran importancia. En el caso del Eton mess, prácticamente es un elemento que pasa desapercibido. Esto lejos de ser un punto en contra, es parte de la magia y reputación de este postre histórico. Una vez que el merengue, la crema y las fresas están listos, el montaje realmente no tiene un orden particular.
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Se puede armar una sola torre con los ingredientes; primero se coloca el merengue, después un poco de crema y se termina con las fresas frescas, así como un poco de jarabe natural. También es posible alterar los ingredientes similar a un pastel.
El Eton mess se mantiene vigente porque responde a una necesidad básica de la cocina: placer sin complicaciones. Es un postre que no exige técnica avanzada y se adapta fácilmente a distintos gustos. Sin importar que su presentación no es impecable, esto no le ha restado puntos. Sin importar la evolución a la que ha llegado la repostería, este postre inglés sigue conquistando paladares.