Elegir cocinar con aceite de semillas es una practica común a nivel mundial que, a simple vista parece una decisión saludable pero, ¿realmente lo es?
En la cocina contemporánea, el cambio en los ingredientes ha sido abismal. Si bien cocinar con mucho aceite no es lo ideal, realmente no está prohibido. Para este método de cocción, se ha optado por sustituir grasas de origen animal por aquellos vegetales. A simple vista, esta idea no parece ser algo malo; sin embargo, al analizarlos detalladamente, surgen miles de dudas. En esta nota, te contamos sobre que ha llevado a pensar dos veces antes de cocinar con aceite de semillas; tanto en casa como en cocinas profesionales.
Por: Desiree Perea
Podríamos decir que prácticamente las grasas animales han sido desplazadas por los aceites de semillas. Dentro de esta categoría, la lista de opciones es amplia y cada uno, presume propiedades que impresionan desde el primer momento:
A medida que cocinar con aceite de semillas ha aumentado su popularidad, la demanda a nivel mundial se ha convertido en una amenaza para la producción. A diferencia de las grasas tradicionales, las semillas no sueltan su aceite fácilmente. Para poder abastecer al mercado, no hay más que recurrir a procesos industriales que en este caso, no son lo mejor. Una vez que las semillas se recolectaron, deben calentarse a altas temperaturas para que comiencen a liberar sus grasas.
Te podría interesar: Ingredientes sustitutos que te salvarán en más de una ocasión
Cada pieza, contiene una cantidad muy pequeña de aceite, por lo que es crucial extraer hasta la ultima gota; para ello, es común que se utilicen solventes químicos. Este primer líquido simplemente no se puede aprovechar, pues tiene un color y olor desagradable; para ello se blanquea y se vuelve a calentar para convertirlo en un aceite transparente y atractivo.
Para este momento, parece que no hay nada malo, pero es todo lo contrario. El resultado final es líquido transparente con una larga vida útil. Pero al analizarlo a detalle, se han eliminado todos sus nutrientes y está cargado de productos químicos.
Asumir que lo vegetal es sinónimo de saludable es un error común. Cocinar con aceite de semillas de manera constante termina siendo contradictorio por el alto contenido de ácidos grasos como el omega-6. El cuerpo humano necesita de una proporción especifica de omega-6 y omega 3; lo ideal es mantenerlo entre 1:1 y 4:1. Sin embargo, en muchas dietas actuales esta relación supera el 15:1 o incluso 20:1.
Te podría interesar: ¿Por qué acitronar es un proceso tan importante en la cocina mexicana?
Este desequilibrio tiene como resultado afectaciones en distintas áreas del cuerpo humano:
La decisión más simple actualmente es sustituir el cocinar con aceite por freír con aire o bien, hornear o deshidratar productos. Estas técnicas permiten obtener una textura igual de crujiente que la de los alimentos sometidos a frituras profundas. Sin embargo, un punto que pasa completamente desapercibido es que los aceites de semillas son parte de una gran cantidad de alimentos procesados. Si no se tienen en casa, lo más seguro es que los estén consumiendo al comprar galletas, pan de caja, comida rápida, etc.
Dejar de cocinar con aceite por completo no tiene por qué ser un proceso complicado. La transición puede hacerse poco a poco; comienza reduciendo las recetas con alimentos fritos, por ejemplo, sustituye el pescado rebozado por una versión al vapor. Asimismo, vale la pena tomarse el tiempo para armar una lista de compras a conciencia; opta por alimentos naturales y aleja por completo los alimentos procesados.