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Seis mitos sobre la cerveza

Por: Gourmet de México 27 Abr 2018
La cerveza es una de las bebidas más populares y antiguas que ha fascinado a generaciones a lo largo de la historia. Sin embargo, no todo lo que creemos sobre ella es cierto.



	     Seis mitos sobre la cerveza

La cerveza es una de las bebidas más populares y antiguas que han fascinado a generaciones a lo largo de la historia. Sin embargo, la falta de información y las creencias populares han provocado que existan distintos mitos alrededor de ésta. A continuación presentamos seis de estos mitos para acabar con ellos de una vez por todas y al mismo tiempo disfrutes mucho más cada vez que tomes una cerveza.

Por Fernanda de la Torre @mariferricaud

1.- Las cervezas se dividen por color

La cerveza se clasifica en dos ramas: lager y ale dependiendo del proceso de fermentación así como el tipo de levadura utilizada, no de su coloración. Diferenciarlas entre claras y oscuras simplemente nos indica el grado de tostado de la malta y por ende, algunas notas de sabor que encontraremos al probarlas. Existen cervezas lager tanto claras como oscuras, y viceversa.

2.- El sabor amargo es por la temperatura

El calor o el frío no afectan el amargor de una cerveza, sino la variedad de lúpulo que se utiliza para su elaboración. El lúpulo es una pequeña flor que, de acuerdo a su variedad, contiene diferentes porcentajes de ácidos y aceites esenciales que son desprendidos durante el proceso de elaboración. Ellos son los responsables del sabor y aroma de nuestra querida bebida Además, según el Centro de Información de Cerveza y Salud de España, el lúpulo contribuye a la estabilidad de la espuma y tiene propiedades antisépticas.

3.- La cerveza tiene distintos sabores

La cerveza, aunque puede estar adicionada con algún ingrediente como cacao o miel, no tiene sabores distintos según el estilo. Lo que interpretamos como sabores son en realidad las notas aromáticas del lúpulo que, junto con el tipo de malta, aporta las distintas características que podemos encontrar con cada estilo.

4.- La cerveza no se puede maridar

Tal como pasa con el vino, la comida se puede maridar con distintos tipos de cerveza a partir de sus características gustativas y aromáticas. Por ejemplo, las notas frescas y ligeras de una pale ale van muy bien con pescados y mariscos, así como los aromas tostados de una porter o stout maridan bien con un corte de carne al carbón o incluso podemos maridar la cerveza con unos tamales. Así que la próxima vez que visites un restaurante, antes de ordenar pregunta qué cervezas tienen y cuál te recomiendan tomar con cada platillo.

5.- La cerveza se toma helada

Nada se antoja más en un día de calor que una cerveza helada. Sin embargo, servir una cerveza que esté cerca de los 0º centígrados no es precisamente lo ideal, pues la baja temperatura impide que la espuma se forme correctamente en el vaso además de que afecta los aromas y el sabor de la misma. Cada estilo tiene su temperatura ideal, pero los expertos coinciden en que el rango ideal para disfrutar una cerveza es entre los 3 y 13ºC

ilustración cerveza helada

6.- No hay diferencia entre servir la cerveza en un vaso o tomar directo de la botella

Tomar la cerveza en botella impide que los aromas volatilicen apropiadamente, sus características organolépticas no se aprecian correctamente. Por ello, existen vasos diseñados especialmente para los distintos estilos de cerveza con los cuales conservar su espuma y una mejor apreciación de sus notas aromáticas. Así que de ahora en adelante deja la botella a un lado y disfruta de la cerveza en vaso.

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