En el corazón de Masaryk, Tigre Asador redefine el concepto de parrilla argentina con una propuesta que combina técnica, respeto por el producto y creatividad culinaria. Aquí, la brasa es protagonista, pero también el equilibrio entre tradición y evolución.
La experiencia inicia con un gesto que marca el tono: pan brioche recién horneado con ricota casera. A partir de ahí, todo es coherencia y placer. Luego, ya con ese recibimiento, abrir la carta es entrar a un mundo donde lo difícil es elegir qué probar primero.
El viaje culinario en Tigre Asador
Entre las entradas, destaca el Carpaccio de res, sobre tapenade de hongos y aceite de trufa, con un cierre de Grana Padano que aporta textura y profundidad. El Ceviche Peruano, con su leche de tigre vibrante, equilibra acidez y frescura, demostrando la precisión con la que el chef interpreta los sabores latinoamericanos.

La sorpresa llega desde el horno de leña con la Pizza de 4 Quesos: crujiente, ahumada y con el toque exacto de queso. Nada de excesos, sutilmente deliciosa.
Pero en el apartado de la parrilla, cada corte es un homenaje a la técnica. La Picaña, por ejemplo, llegó perfecta, con una costra de sal impecable, interior jugoso, y acompañada de una ensalada que no es simple guarnición, sino un platillo en sí misma.

La carta de bebidas refleja el mismo espíritu de fusión: desde La Minita de Sandía (vodka de tamarindo, arándano y Miguelito) hasta El Matador, con vodka, limón amarillo e infusión de mate. Y si no eres de paladar arrojado, puedes pedir recomendación de maridaje a los capitanes, que te guiarán con sus mejores consejos.
El final es dulce y reconfortante. En la carta hay varios postres, pero el que llama más la atención (y que vimos en muchas mesas) es el Pan de Elote, que se sirve tibio, húmedo. Tiene un dulzor equilibrado que redondea la experiencia.

Tigre Asador: spot gourmet en CDMX
Tigre Asador llega a Masaryk, Polanco, no como una parrilla más, sino como una propuesta que honra la cocina de fuego con visión contemporánea, ingredientes de calidad y una ejecución impecable. Sin duda, es una visita obligada para quienes saben que la verdadera sofisticación está en el sabor y no en la decoración, que por cierto, también es divina.
Dirección: Av. Presidente Masaryk 407. Plaza ZENTRO, Polanco, CDMX.




