Nada como la cocinadulce en México. Si, los postrestradicionales de nuestro país merecen una ovación de pie; la carta es amplia, por lo que es posible encontrar una opción perfecta para cada gusto. El día de la Independencia está próximo en el calendario y es una fecha que sí o sí se celebra con mucha mucha comida. Además de los antojitos o platillos salados, vale la pena dejar espacio para el postre. Si todavía no tiene definido el menú final para la noche mexicana de este año, tranquilo, todavía hay tiempo. A continuación te compartimos algunas recomendaciones que puedes considerar.
Negarse a un buen postre es prácticamente imposible. Sin importar el momento del día, la cocinadulce es uno de los grandes placeres que jamás deben hacerse esperar. En México, algunos de los postrestradicionales parten de recetas internacionales; pero la magia de cada uno es el giro que el talento culinario le dió a las preparaciones base. Además, nuestro país presume una gran oferta de fruta fresca que sí o sí son parte de la cocina dulce.
Está más que claro que los postrestradicionales en México requieren paciencia y atención al detalle (como en cualquier cocina). Un buen postre no se juzga únicamente por la presentación impecable; de manera profunda, cada plato debe tener textura, profundidad y lo más importante: dulzor equilibrado.
Un buen postre se debe disfrutar de principio a fin; el azúcar no debe cansar al paladar a la mitad o peor aún, desde la primer cucharada. En cuanto a postrestradicionales, nuestro país tiene mucho que presumir; y en esta nota, se convertirán en auténticos protagonistas.
1. Gelatina tricolor
En esta temporada, siempre hay lugar para los postres temáticos; y la gelatina es una de esas opciones para quienes buscan disfrutar de una antojo dulce ligero. Aquí es posible rendir homenaje a México, dandole un color diferente a cada nivel. Para el rojo, es posible aprovechar gelatina en polvo de fresa o cereza y como plus, se puede mezclar un poco de fruta fresca mientras aún está líquida la mezcla. El color verde sí o sí se prepara con limón y para el blanco, la gelatina de coco es una decisión inteligente para añadir un toque cremoso.
2. Arroz con leche
Hablar de postres tradicionales en México, sí o sí merece mencionar al arroz con leche. Se mantiene como uno de los favoritos a nivel nacional e internacional. La cocina dulce tiene la gran capacidad de atraer recuerdos a la mente de manera inmediata; y esta es una de las recetas que no falla. El arroz con leche se cocina lentamente con abundante canela; de esta manera, se obtiene una especie de pudding con un aroma imponente. Añadir pasas es una decisión controversial, pero depende por completo de gustos. Una vez que está perfectamente cocido, no necesita de ningún otro acompañante.
3. Pastel 3 leches
Un buen pastel es el cierre perfecto para cualquier celebración. No tiene que haber un cumpleaños de por medio; este postre hoy ocupa un lugar especial en el corazón de los mexicanos. La textura que se logra al hidratar los bizcochos de vainilla es única; la mezcla líquida se construye con tres elementos: leche evaporada, condensada y media crema. Aquí la clave es humedecer el pan con la cantidad justa para evitar que pierda firmeza el resultado final. Es completamente personalizable, se puede dejar simple con un poco de betún o añadir fruta fresca.
4. Flan con cajeta
Este postre encontró un segundo hogar en México y es imposible negarse cuando lo tenemos enfrente. Prepararlo no es algo fácil, requiere de atención al detalle y un dominio perfecto para servir un flan terso y equilibrado. No es igual que una gelatina o una crema catalana; compararlo simplemente no tiene sentido. La cocción sí o sí se realiza a baño María, pues es la única forma de servir una pieza perfecta. Añadir cajeta a este postre histórico fue gracias al talento culinario nacional; este dulce aporta no solo sabor sino que mantiene una humedad perfecta.
5. Buñuelos
Finalmente, no podíamos dejar fuera a uno de los postres de feria tradicionales en México. El aroma de los buñuelos recién hechos inunda el ambiente a metros a la redonda. Si bien esta creación se conoce en otros países latinoamericanos; la versión mexicana es completamente diferente. Consiste en una masa delgada que se fríe para obtener piezas crujientes. Una vez listos, se espolvorean con azúcar o bien, se bañan con una miel de piloncillo con guayaba. No hay forma de comerlos sin ensuciarse y eso es parte de su magia.
Desiree Pereadesiree.pereaDivido mi tiempo entre conciertos y ser catadora de chilaquiles. Mi pasión es seguir recetas de repostería (a veces también creo las mías).