Carne de res, pollo, pescado y por qué no, hasta unos buenos camarones; sí, así se versátil es el adobo en la cocinamexicana. Cuando llega el momento de pensar en el menú para la semana, cada vez es más difícil encontrar nuevas ideas. Sin embargo, un pequeño cambio como preparar la proteína con un adobomexicano, hace que cambie no solo en presentación, sino también en sabor y aroma. A simple vista, puede parecer sencillo, pero esta técnica de preparación mantiene ciertas claves que vale la pena conocer.
Cuando pensamos en una fiesta o celebración en México, ciertos platillos se mantienen como exclusivos para estas ocasiones especiales. El adobomexicano justamente brilla en estos momentos; ya sea para cocinar pavo, pollo o cerdo principalmente. Esta técnica de preparación se aprendió del continente europeo; pero aquí nos hemos encargado de hacer los cambios justos y así, perfeccionar la receta.
Más allá de su función como conservador, el adobomexicano es el encargo de darle sabor y color a distintas proteínas. Parte de su magia justamente se encuentra aquí; no importa si se va a cocinar pollo, carnede res, cerdo o pescado, funciona para todas estas carnes. La receta se ha mantenido intacta por varios años, usualmente de comparte de generación en generación y todo el que la aprende, la convierte en uno de sus grandes aliados para la cocinacasera.
Aunque algunos consideran que prepararlo es un proceso largo y tedioso, no está de más mencionar que cada minuto vale la pena. Un buen adobomexicano permite servir una carne suave, jugosa y realmente atractiva a la vista. Pero, antes de aventurarse, lo mejor es conocer los pilares detrás de su éxito. No importa si ya eres todo un experto en la cocina, siempre hay forma de mejorar.
1. Elección y tratamiento de los chiles
La clave de un buen adobo mexicano sin duda son los chiles secos. Esta categoría presume una variedad impresionante, y vale la pena conocerlos para aprovechar al máximo sus propiedades. No solo aportan color, sino también notas picantes y una complejidad aromática inigualable. Si buscas un adobo no tan intenso, el chile ancho o guajillo son ideales; pero si eres amante del picante, puedes agregar a la mezcla una o dos piezas de chile morita o pasilla. En ambos casos, lo mejor es retirar las semillas y venas, esto ayuda a mantener el adobo equilibrado. Sí o sí se deben tatemar y posteriormente, se hidratan para que la molienda sea mucho más fácil. Aquí la supervisión es clave, puesto que si se queman, las notas amargas se vuelven el peor enemigo.
2. Equilibrio entre punto de acidez, notas picantes y ahumadas
La profundidad del adobo mexicano radica en la inteligente y atinada combinación de ingredientes. A simple vista, podría parecer una mezcla simple de chiles secos con agua, pero es todo lo contrario. Se debe tomar en cuenta con componente ácido, en este caso, la opción favorita es el vinagre blanco; mantiene un sabor neutro y ayuda a la conservación. No podemos dejar fuera a las hierbas frescas y especias que cargan con toda la parte aromática. Para el adobo mexicano, es común utilizar laurel, orégano, pimienta, clavo, comino y un poco de canela.
3. Salsa base espesa y tersa
En cuanto todos los ingredientes están tostados y posteriormente hidratados, llega el momento de darle forma al adobo crudo. Todos los ingredientes se colocan en la licuadora y se debe agregar un poco de líquido; para evitar que pierda sabor, lo mejor es recurrir a caldo de pollo o fondo de verduras. Es importante no agregar mucho, pues el adobo debe ser espeso. Una vez listo, lo ideal es colarlo para evitar alguna cáscara o semilla se quede. Asimismo, es importarte sofreír el adobo antes de utilizarlo para marinar la carne; este proceso ayuda a que todos los sabores se integren.
4. Marinado y cocción
El objetivo principal del adobo mexicano es marinar la carne, esto ayuda a darle un color diferente, además de que permite ablandar las fibras. Sin importar si eliges pollo, carne de res o pescado, es fundamental el tiempo de reposo. Una vez lista la pasta o salsa espesa, debe untarse sobre toda la pieza de carne, mientras más tiempo mejor. Toma en cuenta este periodo de reposo para que no cocines con prisa, eso nunca es bueno. Si es posible, deja marinar la carne por al menos 12 horas. Al cocinar la carne en olla, asegúrate de colocar una buena cantidad de líquido; puedes aligerar el adobo añadiendo un poco más de caldo de pollo.
Desiree Pereadesiree.pereaDivido mi tiempo entre conciertos y ser catadora de chilaquiles. Mi pasión es seguir recetas de repostería (a veces también creo las mías).