En Punta Mita, el Pacífico es una presencia constante. Se extiende, respira, marca el ritmo de todo lo que sucede alrededor. Hay una cadencia particular en la forma en que la luz se posa sobre el agua, en cómo el viento se desplaza entre las palmeras, en ese sonido constante —nunca invasivo— del mar rompiendo a lo lejos. Todo invita a bajar el ritmo, a observar con más detenimiento.Autor: Melanie Beard.
Dentro del complejo hotelero Mayakoba en la Riviera Maya, podemos desayunar o comer delicioso con vista a un campo de golf, en Koba Sports Bar.Autor: Miriam Carmo.