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MARIANO OSORIO – LA RADIO DE TODOS LOS DÍAS

Por: Gourmet de México 20 Mar 2018
Locutor. Voz que entra por millones de oídos y carga con la responsabilidad de que sus palabras se convierten en verdades para muchos. Aficionado a […]



	     MARIANO OSORIO – LA RADIO DE TODOS LOS DÍAS

Locutor. Voz que entra por millones de oídos y carga con la responsabilidad de que sus palabras se convierten en verdades para muchos. Aficionado a la comida nipona y a la nostalgia de los sabores de la infancia.

 

Mariano Osorio hoy tiene una de las emisiones radiofónicas con mayor audiencia del país; su programa Hoy (desde 1999), tiene una duración de seis horas y se trasmite siete días de la semana. Hay quienes aman a Mariano. Hay también quienes no lo pueden ver ni en pintura. “Habrá a quien le llene el intelecto este tipo de programas y habrá a quien no, hay para todos”, afirma.

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Hablar con él es escuchar siempre a alguien que vive de la palabra y se auto corrige todo el tiempo, buscando la perfección, intentando dibujar con los labios cada vocablo como si platicara con alguien que lee los labios. Si Mariano dice algo que le parece que puede decirse de mejor manera, no tiene empacho en volver sobre sus pasos y estructurar de nuevo.

¿De dónde salió Mariano Osorio?
Nací en Veracruz, y tras la muerte de mi padre y la reorganización de un nuevo camino a seguir, con mi madre trabajando para sacarnos adelante llegamos a Tula de Allende, Hidalgo, y ahí es donde ocurren varias cosas importantes en mi vida. Descubro mi vocación, mis ganas de dedicarme a la radio sin comprender aún cómo funcionaba y claro, sin haber pisado nunca una estación de radio.

¿Qué escuchabas que te enamoró de este medio?
Radionovelas; programas de concursos en Radio Éxitos y en La pantera. Escuchaba un programa que marcó a una generación en México: Batas pijamas y pantuflas, y escuchaba los comerciales, por eso dediqué una gran parte de mi tiempo a grabar publicidad. Ahí comienza todo.

¿Pero cómo entras de lleno como conductor?
Un poco después, en el mismo Hidalgo, instalaron una radiodifusora gubernamental, y a invitación de un amigo que ya había estudiado comunicaciones y tenía un programa, entré como asistente, aunque no había una remuneración. A los 17 años, felizmente, comencé en la radio. Hoy tengo 45, ya han transcurrido 25 años desde que puse un pie en una cabina de radio y nunca he dejado de estar. He presentado canciones, he dado la hora, mandado saludos, etc.

Y entonces sales de Hidalgo…
Al llegar a la ciudad de México a estudiar la carrera en comunicaciones en la Universidad del Tepeyac me inserto en ABC Radio, una estación cultural. Ahí conozco la otra cara de la moneda, de la mano de grandes colaboradores, como el escritor Juan José Arreola, Carlos Monsivais, Javier Henestrosa, Saltiel Alatriste o Matos Moctezuma y Carlos Casanova; todos intelectuales de primer nivel. De ahí paso al mundo de los noticiarios puros y duros donde estuve durante cinco años, hasta que llegué a este espacio de Grupo Radio Centro.

¿Qué se te quedó de todas estas figuras del arte mexicano?
Pues lo primero que hice fue acercarme a los libros de cada uno. Me daba una pena horrible tratar con figuras de ese tamaño y no haber leído nada de ellos. Ese es el primer gran aprendizaje: mezclar el trabajo de la radio con la literatura. Tengo más de quince años de leerle libros a la gente, a pesar del miedo de que la audiencia se aburriera y le cambiara, pero eso no pasó. He leído aquí desde Cien años de soledad, hasta Crepúsculo.

¿Qué es lo que alguien vio en ti para traerte hasta donde estás?
Se combinaron varios elementos. Y es que nadie tenía más ganas que yo. Mi juventud y el estar en el momento indicado con las personas indicadas. Además el atrevimiento de proponer cosas diferentes. Todo el mundo quería repetir las fórmulas probadas o imitar al éxito del momento, y yo creí en hacer otra cosa, en ‘tirar al cuerpo’.

¿Y a dónde atinas cuando tiras al cuerpo?
Por ejemplo, traje al programa un segmento de reflexiones, que después se convirtieron en discos compactos, traje los libros, secciones para niños; comentar noticias sin estos tintes de autoridad, llenos de ego.

Sin embargo, la gente que te escucha, toma lo que dices como una verdad y eso te convierte en autoridad…
No es mi pretensión; si ocurre o no ya es otra cosa. Lo que quiero es hacer una revista radiofónica que trasmita energía, que ofrezca opciones y dé ideas a la gente, y al final cada quien toma lo que le conviene. Nadie tiene ninguna obligación de sintonizarnos, cada día hay que ganarse la confianza del público y comenzar de cero.

La apertura que nos da la tecnología para generar contenidos es monstruosa, ¿qué le dices a todos los que se avientan a construir un medio?
Bienvenida la libertad y la apertura, pero la responsabilidad opera también en la gente que decide lo que lee, lo que escucha y lo que cree. Hay películas que en los cines tienen una clasificación para adultos, pero resulta que luego las pasan en la tele a las seis de la tarde, al final la responsabilidad es no sólo del medio, también de quien decide mirarla o que sus hijos la vean.

¿Qué del niño que creció en Tula escuchamos todos los días en tu programa?
Ahí está el chavito que se identifica con la necesidad de los demás. Me acuerdo de las épocas duras de tocar puertas con una maleta llena de esperanzas. Este programa nace en el contexto de la crisis económica de 1994, y eso me hace identificarme con una infancia difícil.

¿Has cumplido las esperanzas de ese chavito que quería hacer radio en Hidalgo?
Las más importantes sí, incluso algunas que no estaban planeadas. La primera es lograr mi sueño de dicha al realizarme en lo que más amo en la vida que es la radio, proponer, compartir ideas. La segunda es establecer una familia.

Es también de esa infancia de donde Mariano obtiene sus gustos gastronómicos, ahora sofisticados por el éxito. “Me fascina la comida, y ese es uno de los problemas que debo controlar cada vez más, pero no preparo más que lo básico para sobrevivir. Mi madre es una gran cocinera y me enseñó lo suficiente para hacerme de comer solo.”

Tiene una debilidad por la comida japonesa y por la italiana. “Me gusta ir a comer al Nobu y al Suntori. Me encanta ir al Paxia de Daniel Ovadía.”
“Los sabores de mi infancia son un punto y aparte. Los sigo comiendo cuando veo a mi mamá. Una pierna al horno que a ella le queda como para aventarte del segundo piso del Periférico de lo buena que está; pipián estilo Veracruz, entomatadas y enchiladas de chile seco con un poco de queso fresco, cebolla y frijoles de la olla acompañados de un buen trozo de cecina; esos son los sabores de la infancia. Y recuerdo a un señor que vendía conos para helado nada más con cajeta y un poco de coco rallado, que costaban baratísimo, son también eso sabores de mi niñez.” .

La voz de cada día
Mariano Alejandro Osorio Murillo nació en Tuxpan, Veracruz, un 9 de enero. Trasmite todos los días de 6:00 a 13:00 horas, por el 93.7 de frecuencia modulada. Ha sido la voz de comerciales, marcas y partidos políticos durante sus 25 años de carrera. También ha grabado cinco discos de reflexiones, con altas ventas en México y algunos países de América Latina.

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