El centro de Mérida es un lugar que se disfruta a cada paso. Sus calles, sus edificios antiguos y su ambiente lo hacen una de las zonas más especiales de la ciudad. En los últimos años, además, también se ha vuelto un punto importante para conocer nuevas propuestas gastronómicas, donde la cocina tradicional convive con opciones más actuales. En esta ocasión visitamos Teya, un espacio que forma parte de esta escena y que permite acercarse a los sabores de Yucatán desde otra mirada.
El nuevo restaurante de Teya en el Centro Histórico de Merida, es una cocina que busca conservar lo más valioso de Yucatán. Su propuesta retoma la esencia de Hacienda Teya y la lleva a un espacio más urbano, donde la tradición sigue siendo el centro de todo. Aquí, la intención no es solo servir platillos típicos, sino mantener viva una parte importante de la cultura yucateca a través de sus sabores, ingredientes e historias. En un momento en el que muchos restaurantes buscan nuevas formas de presentar la cocina mexicana, Teya apuesta por mirar a sus raíces. Lo hace desde una propuesta actual, pero con el mismo respeto por la herencia gastronómica que ha dado identidad a la hacienda.


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Qué probar en Teya, cocina yucateca en Mérida
En Teya probamos una selección de platillos que permite entender muy bien la cocina yucateca desde sus sabores más tradicionales. Para empezar, llegaron a la mesa botanas muy representativas, como el guacamole con longaniza de Valladolid y carne ahumada de Temozón, además del sikil pak, una salsa hecha con pepita de calabaza tostada y tomate asado, servida con frituras de tortilla de maíz.
También probamos clásicos que nunca fallan, como los panuchos y los salbutes, preparados con tortillas hechas a mano, pollo deshebrado, lechuga, tomate, cebolla y aguacate. Otro de los platillos que destacó fue el pan de cazón, armado con capas de tortilla, frijol colado y cazón guisado con especias de la región, terminado con salsa de tomate y aguacate.
Entre los platos fuertes estuvieron los lomitos de Valladolid, cocinados en una salsa de tomate con chile de árbol y especias, acompañados de ibes y huevo duro. También la carne ahumada Teya, hecha de manera artesanal a la leña y servida con naranja agria, aguacate, cebolla morada, chiltomate y frijol. Otro imperdible fue el queso relleno, preparado con queso de bola relleno de carne molida de res y cerdo, almendras, pasas y especias, cubierto con salsa blanca K’ool y salsa de tomate.
Para cerrar, llegaron los postres. Probamos el flan de la casa, elaborado con la receta de Don Jorge; el manjar blanco, una crema dulce de arroz y coco con canela; y el caballero pobre, un postre típico yucateco hecho con pan francés y almíbar. Todo estuvo acompañado por una fresca agua de chaya, que le dio un sabor delicioso a la comida.


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Coctelerìa de autor
La terraza se ha vuelto uno de los espacios más buscados al atardecer. Gran parte de su encanto está en la propuesta de cocteles, donde se usan sabores de la región como xtabentún, cítricos naturales y un toque de chile habanero. Por la mañana, los desayunos también han llamado la atención entre quienes viven en la ciudad y quienes están de visita, sobre todo por platillos como los huevos motuleños, los jugos prensados al momento y el café recién preparado.



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Historia de la Hacienda Teya
Este recinto nació en 1683 como una propiedad dedicada al campo y la ganadería. Con el paso de los años, también se convirtió en un punto clave para el procesamiento del henequén en Mérida. Sin embargo, cuando esta industria perdió fuerza, el lugar quedó atrás y pasó mucho tiempo en abandono. Fue hasta 1974 cuando don Jorge C. Cárdenas Gutiérrez decidió recuperarla y devolverle vida, marcando así el inicio de su nueva etapa como la primera hacienda restaurada de Yucatán. Hoy, este sitio que ocupa un lugar especial en la memoria de muchos yucatecos crece con dos propuestas nuevas que amplían su historia a través de la cocina. Aquí te contamos qué puedes encontrar en estos tres espacios llenos de sabor.

Diseño con referencias a Yucatán
La decoración de Teya, en el Centro Histórico de Mérida, retoma elementos de la arquitectura tradicional yucateca y los lleva a un ambiente más actual. El espacio combina muros de piedra con acabados naturales, pisos con aire antiguo, madera y detalles contemporáneos que ayudan a mantener un equilibrio entre historia y modernidad. En el interior, el restaurante transmite amplitud y frescura. La altura de los techos, la entrada de luz y la conexión entre sus distintas áreas permiten que el lugar se sienta abierto y agradable. A esto se suman patios y terrazas que refuerzan una atmósfera relajada en medio de la ciudad.
Otro punto importante es la presencia de materiales y detalles que remiten a las antiguas casonas de Mérida. La vegetación, la iluminación cálida y ciertos acentos decorativos terminan por darle una identidad elegante, pero cercana. En conjunto, Teya logra un espacio que honra sus raíces y, al mismo tiempo, se adapta a una propuesta urbana.


Seguir vigente por más de 30 años en la gastronomía no es fácil. Durante todo este tiempo, Hacienda Teya ha logrado mantenerse en el gusto de locales y visitantes, y al mismo tiempo ha creado nuevas propuestas sin dejar de lado su esencia. Su fuerza ha estado en conservar la cocina tradicional, hacer cambios sin alejarse de sus raíces y ofrecer un lugar donde la historia y el buen sabor siguen presentes.
Dónde: C. 60 468, Parque Santa Lucia, Centro, 97000 Mérida, Yuc.
IG: @teyasantalucia