
Un palacio parisino con alma residencial
Instalado en la antigua residencia del príncipe Roland Bonaparte, Shangri-La Paris ocupa uno de los edificios más refinados del distrito XVI. Frente a la Torre Eiffel y rodeado por avenidas tranquilas y elegantes, el palacio conserva el espíritu de la gran vida parisina de finales del siglo XIX. Salones históricos, escalinatas monumentales, terrazas abiertas sobre los tejados de París y una atmósfera serena que envuelve cada espacio del hotel.
Por Alexis Beard
Desde la llegada, el palacio transmite una sensación de calma sofisticada. La luz atraviesa los grandes ventanales, se refleja sobre mármoles claros y recorre lentamente los corredores decorados con molduras, tapices y detalles originales de la residencia Bonaparte. La hospitalidad asiática característica de Shangri-La aporta suavidad y discreción a un entorno profundamente parisino.
Shang Palace y el refinamiento de la cocina cantonesa
La gastronomía ocupa un lugar central dentro de la identidad del hotel. Shang Palace continúa siendo uno de los espacios más emblemáticos del palace. Se trata de uno de los restaurantes chinos más reconocidos de Europa. Su cocina cantonesa combina técnicas tradicionales con ingredientes franceses de altísima calidad dentro de un comedor inspirado en los palacios imperiales orientales.
También te puede interesar: https://gourmetdemexico.com.mx/sin-categoria/txispa-el-resplandor-intimo-del-fuego-vasco/

Lacados oscuros, porcelanas delicadas y luz tenue crean un ambiente íntimo y elegante. La experiencia gira alrededor de sabores precisos y de una cocina que privilegia la delicadeza antes que el exceso. Aqui, nos encontramos con especial atención a los dim sum artesanales, mariscos y preparaciones tradicionales reinterpretadas con gran sutileza.
Maison Roland y el regreso del gran bistrot parisino
Las aperturas más recientes del hotel refuerzan todavía más esta idea de intimidad refinada. Maison Roland, instalado junto a los jardines del palace, recupera el espíritu del gran bistrot francés. El espacio privilegia la comodidad elegante. Manteles impecables, vajilla clásica y una cocina centrada en platos tradicionales ejecutados con precisión.

Terrinas, pescados preparados a la francesa, cortes de carne con salsas clásicas y postres nostálgicos construyen una experiencia pensada para disfrutarse lentamente. Ademas, la atmósfera recuerda las grandes residencias parisinas donde el lujo aparece de manera silenciosa, natural y profundamente acogedora.
Les Salons du Prince y la Belle Époque parisina
En otra parte del palacio, Les Salons du Prince transforma los antiguos salones de Roland Bonaparte en una experiencia profundamente parisina. Chimeneas encendidas, boiseries históricas y tapices antiguos crean un ambiente íntimo que cambia con las horas del día.
Por la mañana, la luz entra suavemente; durante la tarde, el tea time convierte el lugar en un refugio elegante; y al caer la noche, el piano y la iluminación tenue envuelven los salones en una atmósfera cinematográfica.

La propuesta culinaria acompaña esa sensación de refinamiento clásico. Caviares servidos con blinis tibios, mariscos delicados, champagnes cuidadosamente seleccionados y postres del chef pâtissier Timothy Lam construyen una experiencia donde cada detalle parece pensado para prolongar el placer de permanecer allí.
El ritmo pausado de Shangri-La Paris
Shangri-La Paris conserva una relación muy particular con la ciudad que lo rodea. Desde sus suites abiertas hacia la Torre Eiffel hasta los jardines escondidos detrás de la fachada histórica, el hotel transmite una versión pausada y elegante de París. El silencio de los corredores, la luz entrando sobre los salones históricos y el ritmo tranquilo del palace convierten la estancia en una experiencia marcada por la discreción, la belleza y el tiempo lento.

Para mas información: https://www.shangri-la.com/paris/shangrila/