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La rosca de reyes a través de la historia

 

Partir la rosca a lo largo de la historia ha tenido diversos significados, no siempre fue la deuda de los tamales para la Candelaria. En el medioevo marcó el solsticio de invierno y del Romanticismo a las primeras décadas del siglo XX era el inicio sentimental de una pareja alrededor de una fiesta.

Por Raquel Del Castillo (@Raquel_Pastel)

 

Es un pan de temporada que en México marca para los niños la llegada de los Reyes Magos y algún obsequio. Su forma y decoración remite a la corona de estos tres míticos personajes en donde las cerezas, la corteza dulce y los acitrones remiten a sus joyas. Partir la rosca nos invita a estar reunidos, tener tazas de chocolate espumoso y humeante en compañía de amigos y familia.

 

Para la religión católica

La historiadora Patricia López, nos contó que tanto su significado como historia no siempre ha sido la misma. Actualmente refiere a la iglesia católica, es lo perfecto y eterno, al ser un círculo o un óvalo “no sabemos en dónde empieza o acaba”, explica. De acuerdo a la creencia,  es la presencia de dios y su protección, explica Juárez.

Las frutas son las joyas de la corona del rey, de aquellos reinos españoles con fuerte influencia medieval. Por su parte el cuchillo es el utensilio con el cual se vence al mal y el muñequito, es el niño Jesús escondiéndose de Herodes quien buscaba matarlo al enterarse de que él sería el rey de reyes.

 

En la antigüedad Romana

“Su origen es pagano, de la antigua Roma, en las Saturnalias se conmemoraba el solsticio invernal, la noche más larga del año. Se repartían panes redondos con frutos secos además de higos y dátiles”, relata. Después entre los siglos V al XV, se retomó la tradición en la Europa medieval, cada región le aportó algún elemento de su religión, en específico. Los reinos españoles confeccionaron un pan redondo con ingredientes mediterráneos como la naranja, limón, almendras y pasas. Esto, poco a poco se fue relacionando con el catolicismo, una vertiente de la religión católica, explicó.

La parte del muñequito Patricia la ilustra como una “una costumbre que ha permanecido por siglos. Al principio era una haba seca, quien la encontrara era nombrado el Rey del Haba, quien a lo largo de la semana gozaba de ciertos privilegios, la persona se convertía en el centro de atracción, ya en el siglo XIX pasó a ser rito de sólo una noche”, explica. Eso sí, quien tuviera una haba era acreedor a otro pedazo de rosca.

 

El inicio de un noviazgo

Otro de los motivos de tener rosca en el seis de enero (en el siglo XIX a principios del siglo XX), era el inicio del nuevo año, conocido como el dìa de la Adoración de los Santos Reyes. Esta fiesta era únicamente para jóvenes solteros.  Ellos debían bailar “The Cake Walk”, (El de los Compadres), en éste baile se conocían a las prometidas, se hacìan rifas, los compadres regalaban a las comadres una caja de dulces, un ramo de gardenias o violetas. A cambio, ellas,  colocaban en sus solapas del saco un lazo y flor de tela. Con esto, cerraban el pacto de verse el dos de febrero (día de la Candelaria) y así formalizar la relación.

 

Después de lo bailado y la rifa, se partía el pastel de reyes. Quien encontrara la habichuela era nombrado “El Rey del Haba”, título que le daba derecho a elegir a su “reina” y si tenía recursos ofrecer una comida en otro día para todos los que estuvieran presentes en esa partida de rosca.

 

Los muñequitos traen riqueza

De acuerdo a las investigaciones de la maestra Juárez, la primera vez que se escondió una muñeca fue en 1894, se cuenta que era porcelana china, y que además de estas figurillas de forma humana, se llegaron a esconder anillos augurando un casamiento o dedales que anunciaban una soltería de por vida, finalizó.

 

Parte la rosca en CDMX

Cada cinco de enero en el Zócalo capitalino se parte la rosca a las cinco de la tarde, en un esfuerzo que alcanza para 250 mil personas midiendo 1,440 metros de largo por 90 centímetros de ancho y un peso de 9 mil 375 kilogramos. Esto es acompañado de 80 mil tetrapacks individuales de leche y 5 mil vasos de café. Esta tradición se realiza en la CDMX desde 1999.