Advertisement
Advertisement

El hambre y la memoria. Recetas en tiempos de guerra

Muchas veces, de la precariedad nacen los grandes ideas, el espíritu humano se pone a prueba en las condiciones más desfavorables y, es así, que surgen las grandes hazañas de la humanidad.

Por Arturo Sodoma 

Las guerras no tan sólo han destruido, también gracias a ellas, tecnología, ciencia, medicina y hasta gastronomía han tenido un avance significativo para el bien del hombre. 

En la Primera Guerra Mundial, a los presos italianos capturados en la Batalla de Caporetto por el ejercito austrohúngaro, se les dejó morir de hambre por su propio gobierno, los demás ejércitos mandaban alimentos a sus soldados presos, pero los italianos culparon a más de 2,500,000 prisioneros de la derrota de Kobarid (Eslovenia), por ese motivo la inanición, en el mejor de los casos, y las enfermedades fueron sesgando a los cautivos.

Muy cerca de Hannover, Alemania, el alférez Guiseppe Chioni se encontraba recluido con otros soldados italianos; el invierno, la fatiga y la muerte doblegaban a los soldados. No obstante, a Chioni lo mantenían vivo los recuerdos de la comida. Lo anterior se puede entender de una sola forma: vives para recordar las elaboraciones que las manos de las madres y abuelas hacían en sus cocinas antes de la guerra, los convites a los cuales asistías con tu familia y amigos, y vives porque te prometiste a ti mismo volver a casa y llenarte la barriga de todo lo que se te ha negado durante el exilio.

Guiseppe en el encierro hizo que muchos de sus compañeros compartieran el mismo anhelo y fue que con tinta y papel recopiló las recetas de los “olvidados”. Pero el trabajo del alférez no fue sólo un trabajo culinario; también fue un trabajo lingüístico, ya que al recaudar recetas de todas las provincias italianas, también reunió sus diferentes acentos. Al manuscrito, Chioni le puso el nombre de Arte Culinaria. Nunca fue publicado hasta que su nieta Roberta Chioni encontró el libro, después de la muerte del abuelo.

Las recetas del soldado fueron publicadas hasta el año de 2008, junto con otras del también italiano, caído preso en la misma batalla de Caporetto, Giosuè Fiorentino. No se sabe si los dos se conocieron, si portaron la misma bandera o estuvieron presos en el mismo lugar  y la hambruna hizo que ellos aportaran en tiempos difíciles ,la esperanza escrita en recetas, lejos de las cocinas italianas.

Las recetas de Chioni y Fiorentino se encuentran en el libro: La fame e la memoria. Ricettari della grande guerra.