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Comida de Estados Unidos

Cuando pensamos en esta cocina, inevitablemente la asociamos con la fast food; sin embargo, esta aseveración es totalmente injusta con todas las culturas —incluyendo la nuestra— que han marcado profundamente la gastronomía y la historia del gigante del norte. En un primer momento, existía la dieta de los indios americanos, quienes continuaban con la tradición mesoamericana del maíz, la calabaza, el tomate, los frijoles y el chile. Se le sumaron ingredientes propios del norte como el arándano, el maple, el oso, el búfalo y el salmón, e influencias rusas y asiáticas de los primeros que cruzaron a través del mar congelado. Después llegaron los ingleses, quienes trajeron preparaciones e ingredientes como el trigo, los animales de granja, los lácteos y la cerveza; además de los procedentes de sus colonias, por ejemplo las especias indias. EEUU era una nueva tierra de esperanza para los europeos, por eso italianos, irlandeses, franceses, alemanes, polacos y daneses, entre otros, llegaron acompañados de sus familias y su tradición culinaria. No lo hicieron directamente, ya habían recorrido otros lugares de América. Los franceses trajeron a millones de esclavos africanos a las plantaciones de caña de azúcar, que si bien no traían consigo sus ingredientes, usaron los existentes para dar paso a las diferentes cocinas caribeñas de América como la creolé, la cajún y la soul.

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Cuando el país logró la estabilidad y se fortaleció, comenzó a expandir sus territorios, absorbiendo sus culturas e influencias: en 1848 Alta California y Nuevo México—mexicana y española—, y en 1959 la hawaiana-japonesa, la coreana, la vietnamita, la china y la filipina. Finalmente, después de la revolución industrial y las guerras mundiales, la tecnología y la necesidad dieron paso a los alimentos enlatados, la fast food, los transgénicos, los químicos para conservar, colorear y saborizar, los platillos precocinados, los refrescos y la comida chatarra en general. Si bien esta última sólo representa una pequeña parte de su historia y su universo culinario, es la que ha logrado traspasar todas las fronteras e instaurarse en los diferentes países del mundo a los que ha permeado, llegando incluso a desbancar a la gastronomía de la región. Sin embargo, cabe aclarar que esta comida únicamente sirve para llenar, sin alimentar el cuerpo, la mente y el alma de quienes la consumen.  

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Aduana gastronómica

Hablar de los rituales procedentes de las diversas cocinas que conviven en el territorio estadounidense podría llevarnos cientos de páginas; primero tendríamos que mencionar los ceremonias de los indígenas, pasando por la elegancia de los ingleses, después por la camaradería italiana, sin olvidar la opulencia francesa que contrasta con la fuerza de la tierra africana, así como los hábitos de los pueblos del Pacífico Asiático, la tradición mexicana y los aires de las mesas latinoamericanas. Eso sin tomar en cuenta a aquéllos surgidos del mestizaje de todos los pueblos anteriores.

Ciudadanos del mundo

La pizza, la hamburguesa, los hot dogs y los sándwiches son grandes exponentes de su cocina, tristemente conocidas por sus versiones de fast food ; sin embargo, en la última década, tanto éstos como muchos otros platillos se han renovado mediante la utilización de ingredientes de calidad, técnicas que respetan los insumos y presentaciones estéticas.

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Noreste: De esta zona surgen los básicos del Día de Gracias: el pavo rostizado y la salsa de arándano; además de preparaciones con pescados de aguas frías como el salmón, el bacalao y la trucha, así como el cangrejo, la almeja y las gastronomías rusa, indígena e inglesa.
Noreste: Con Nueva York a la cabeza, esta zona recibió la mayor parte de la migración europea, tales como pastas y pizzas Italianas, embutidos y pasteles alemanes, ensalada de col holandesa, waffles de los Países Bajos, y un interminable etcétera de preparaciones que continuaron su historia, algunas inamovibles y otras con nuevas caras. 
Pacífico: En esta zona predominan los pescados, los mariscos, las frutas tropicales y los ingredientes clásicos de las cocinas asiáticas como el kimchi coreano o el pho vietnamita. 
Centro: Carne, pescado de agua dulce y manzanas; así como preparaciones alemanas, polacas y escandinavas, por ejemplo las salchichas, los sándwiches y la ensalada de col. 
Sur: Aún sobreviven los ingredientes oriundos como el maíz, la calabaza y el frijol que acompañan los grandes asados y las barbacoas legendarios de la zona. Además, acogieron los postres ingleses pero los adaptaron a sus productos.    

Sureste: En las sopas de pescado, los panes de maíz y los guisos de cerdo conviven las cocinas indígena, francesa y africana. Más al este, en Florida, las cocinas como la cubana y la puertorriqueña insertaron recetas y productos tropicales. 

Suroeste: Aquí conviven los productos del Pacífico con aquéllos propios de la cultura mexicana; sus valles vinícolas que iniciaron con la uva mission traída por los monjes españoles —franciscanos— y la cocina tex-mex.