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Octubre 2017. Food porn y cerveza en la versión impresa

Cada año, Bávara, en Múnich, Alemania, recibe a más de seis millones de visitantes para el Oktoberfest. Es la fiesta cervecera más grande y con mayor tradición del planeta, empezó en 1810 y en ella se dan cita los amantes de esta bebida para brindar en tarros gigantes de madera, comer salchichas y vestir los típicos dirndl, traje bávaro y austriaco con delantales y telas con bordados.

Por Fernanda Balmaceda @fer_balmaceda

En México, los números nos dan muchas cosas buenas por las qué brindar. Somos el cuarto país productor de cerveza a nivel mundial, con 105 millones de hectolitros al año. Existen alrededor de 600 cervecerías artesanales y caseras en toda la nación y la creatividad de la industria se expresa en estilos más complejos, que muestran consumidores cada vez más conocedores e interesados en seguir experimentando lo que el mundo de la malta, la levadura y el lúpulo les tiene preparado.

cerveza y food porn en la versión de octubre

Cheves que infusionan hojas de aguacate, cacao o frutas tropicales como guayaba, NEIPAs o dobles IPAs, desfilan en festivales y encuentros vinculados con la gastronomía. Aunque no seamos la capital del Oktoberfest, déjenme decirles que se viene la mejor temporada del año: en octubre, la décima edición del Festival de la Cerveza, en Guadalajara; en noviembre, la octava edición de Cerveza México, en WTC y, para coronar la fiesta nacional, el Beer Fest de Ensenada, se espera en marzo del siguiente año.

Cerveza y comida a las brasas. La combinación perfecta 

El movimiento cervecero es efervescente y cada día nos sorprende con nuevos proyectos de diferentes latitudes, con trabajos colaborativos y mucho entusiasmo por hacer de nuestro país una capital del lúpulo. Aquí reunimos algunas de las propuestas que están marcando tendencia, las combinamos con asados y rostizados, e historias alrededor de dos instintos básicos del hombre: el fuego y el humo.

También nos dimos chance de consentir al gordito que todos llevamos dentro con lo más sustancioso del Food Porn mexicano, quesos singulares y creaciones de cocineros dignas para el museo del goloso (todo maridado, por su puesto, con muchos litros de cerveza). Trazamos rutas cheleras en las capitales de Estados Unidos que han sido inspiración para el movimiento mexicano y combinamos el talento de diseñadores que no le han tenido miedo a las fronteras y se han convertido en íconos de la cultura Hecha en México. Porque el fuego, el antojo y la cerveza nos une: arriba, abajo, al centro y pa’ dentro.