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La comida en Tenochtitlán. Un antes y un después

Agosto es fiesta y vacación, el verano aún falta por terminar y la entrada escolar se ve más allá de la esquina, sin embargo, haciendo referencia a fechas más históricas, el 13 pero de 1521 caía la gran Tenochtitlán.

Por Ricardo Quiroz (@sapo1)

Fue en manos de Hernán Cortés que Cuauhtémoc, último tlatoani mexica, cayera derrotado cediendo tierras y todo lo que habitaba en ella a sus oponentes.

Pero, ¿qué se comía antes que fuera descubierto El Nuevo Mundo?

Lo que era considerado un ritual, ahora es un espacio en el que muchas de las veces solamente ingerimos por necesidad, omitiendo si lo puesto en el plato pertenece a  alguna receta prehispánica o está inspirada en alguna.

Desde su llegada, Cortés con el resto del séquito quedaron maravillados por la ingeniería y arquitectura de la cultura amerindia, no se esperaban una sociedad con un estilo de vida  tan definido en donde el compartir alimentos, textiles y semillas era fundamental dentro de la actividad comercial.

El primer acercamiento de los europeos con los aztecas fue con Moctezuma II, quien cegado por su devoción religiosa, tomó la llegada como el regreso del Dios Quetzalcóatl, recibiéndolos con un festín aderezado de sangre humana. Cuenta la leyenda que la afición de Xocoyotzin era comer cortes de jovencitos tiernos, gesto que los destinatarios no vieron con buenos ojos.

Fuente: Monografías

 

Sorprende saber que la dieta mexica se inclinaba más a lo vegetariano, basándose en el consumo de quelites, quintoniles, totoloches, capulines; los insectos eran considerados una fuente de vitaminas por lo que estaban presentes más de 257 especies y carnes blancas como el faisán, guagolotes o los tepezcuintles.

Mientras en la recién descubierta América, todo giraba en torno a lo que la tierra daba, del otro lado del planeta ya se producía vino, cerveza, aceite de oliva y especias únicas en su tipo.

Arribó en Veracruz, siguió por Tlaxcala, no dejó atrás Cholula y terminó en el centro de la capital del imperio mexica, este fue el recorrido del conquistador Hernán con el fin de llegar a su cometido. Durante el trayecto el paladar se fue adaptando a los sabores que este destino les ofrecía a manos llenas.

Una nueva forma de entender la cocina

La evangelización europea no solamente fue mística, abarcó la cocina mexicana cuando introdujo la manteca y el trigo a las recetas tradicionales, aportando un nuevo sabor.

Tenochtitlán tuvo una época dorada, donde se podían servir hasta 25 guisos por banquete y finalizaba cuando el chocolate llegaba a la mesa, que con respeto se tomaba sin dejar una sola gota. El pulque no era para todos y al ser sagrado su consumo en exceso provocaba al ebrio un castigo que podía considerarse la muerte.

Después de su caída fue otra, se volvió común ver vacas, borregos, cabras y puercos correr por las calles que antes fueran canales. Los tamales que son obligatorios cada dos de febrero, ni las carnitas que en taco son como deben comerse, son el resultado de intercambiar ideas, claro ejemplo que hablando se entiende la gente.

Después de investigar sobre la historia de esta etapa, quise atraer a mi mente los sentimientos encontrados que normalmente pasan cuando das un salto al pasado, pero no, esta ocasión decidí agradecer por cada pozole, barbacoa, frijoles refritos y chilaquiles que me han acompañado y en cada bocado crean emociones que no sentiré más que aquí, en México.

 

13 de Agosto de 1521

La Caída de Tenochtitlán

NONANTZIN – MADRECITA MIA

Nonantzin ihcuac nimiquiz,

motlecuilpan xinechtoca

huan cuac tiaz titlaxcal chihuaz,

ompa nopampa xichoca.

Huan tla acah mitztlah tlaniz:

-Zoapille, ¿tleca tichoca?

xiquilhui xoxouhqui in cuahuitl,

techochcti ica popoca.

 

***

Madrecita mía, cuando yo muera,

sepúltame junto al fogón

y cuando vayas a hacer las tortillas

allí por mí llora.

Y si alguien te preguntara:

-Señora, ¿por qué lloras?

dile que está verde la leña,

hace llorar con el humo.