Advertisement
Advertisement

Durango en una botella. El nuevo producto de Mezcal Amores

“Bebo del sol su sangre”, “El amor locura todo” y otras frases emblemáticas me hicieron conocer por vez primera Mezcal Amores. Incluso antes de probarlo, ya estaba fascinada por su actividad en redes sociales y por la estética de su publicidad.

Por Alina Hernández @alinahernan

Pero la fascinación se convirtió en fidelidad cuando probé su nuevo mezcal “Logia”. Literalmente bebí del sol su sangre y quedé prendada para siempre.

Esta marca surgió el 12 de diciembre de 2011, un día que, por tradición, lleva buena estrella. Y justo como si se tratase de una celebración a la virgen, el equipo de Mezcal Amores continuamente realiza peregrinaciones a lugares recónditos en busca del mejor producto. Fue así como llegó a Nombre de Dios, Durango hace cuatro años. Allí, descubrieron agaves gigantes con piñas que pesan 500 kilos y que son capaces de soportar sequías y heladas.

También, conocieron a un gran maestro mezcalero: Gilberto Roldán, quien representa la cuarta generación de productores y que, de entre todos los de la región, se ganó el respeto y la admiración de los fundadores de Mezcal Amores, por su pericia en las artes mezcaleras. Este es el origen de Logia, su nuevo mezcal ultra-premium. 

Y es que Gilberto Roldán en verdad tiene una maestría en el arte de la destilación, además de que todos los procesos son 100% orgánicos, naturales y artesanales. El hecho de que sea un agave cenizo silvestre; la molienda sea a mano con un hacha; que se use mezquite o huizache para el ahumado y que la fermentación sea natural y en tinas rectangulares, con un doble destilado en alambique de cobre con montera de madera, confiere a Logia aromas y sabores únicos, además de que lo hacen un producto de gran calidad.

Beber este mezcal es, además, apoyar un trato justo con los productores y fomentar acciones que protegen el agave y el suelo de la región. Por todo esto, no es casualidad que haya ganado la medalla de oro en el Concours Mondial Bruxelles de este año. Definitivamente, es un placer probarlo así que:

¡Salud y hasta no ver la cruz!