Advertisement

Mojito. El origen de su sabor y su tradición

Hace poco viajé desde la Ciudad de México a Cuba. No fui, desde luego, a la “segunda ciudad cubana”, Miami. Fui, nada más y nada menos que a la Habana, justo en el momento de la muerte de Fidel Castro. En Florida, algunas de las islas del archipiélago de los Cayos están más cercanas a la Habana que de Miami, pero, ¿qué tienen que ver los Cayos con los mojitos?

Por Sofía Cortina @Sofcort

Verán, Ernest Hemingway produjo gran parte de su obra en Key West y de entre las heridas que le asestó la vida, una, que le abrió el alcoholismo, recibió el solaz del mojito: My mojito in La Bodeguita, my daiquiri in El Floridita”. Eso, que escribió Hemingway, cuelga en la Bodeguita hoy día. A Hemingway le debemos, pues, además de sus tamañas novelas, la popularización del mojito.

Después de platicar con mi hermano, quien desde que leyó las crónicas del Viaje a Italia de Goethe, siempre tiene a la mano anécdotas que contarme sobre los escritores y sus viajes. Con sus referencias, al llegar a la isla,  tuve como prioridad beber un mojito. Nuestros guías, Raime y Alpeito, recomendaron, en este respecto, que tuviéramos cuidado de no recibir gato por liebre; los mojitos se preparan con hierbabuena, no con menta. El dulzor y el carácter menos irritante de la hierbabuena vis-à-vis los de otras variedades de mentas son el diferenciador del mojito.

Es curioso, si uno quiere conocer la cultura de un pueblo, no hay nada que sustituya la apertura de la gente de dicho lugar; aquí fuimos muy afortunadas de contar con la guía de Raime y Alpeito, así como de sus  historias y anécdotas. Con ellos sí que reímos a lo cubano.

En fin, regresando al punto, el mojito es una bebida cuyo origen se remonta allá en el siglo XVI,  -antes del ron- (un destilado de la caña de azúcar), era la tafia y antes del mojito, era el draque (llamado así por Francis Drake), la bebida de elección de todos quienes llevaban una vida de crápula, piratas y marineros. La razón, aparte de las propiedades embriagantes del brebaje, el jugo del limón con el que se preparaba era un remedio eficaz frente al escorbuto, una enfermedad común entre ellos, que se producía por la deficiencia de vitamina “C”.

La receta es la siguiente: ½ cucharadita azúcar y ½ onza de jugo de limón. A esta mezcla deben agregarse las hojas de hierbabuena (macerando su tallo, pero sin dañar las hojas); tres onzas de agua con gas y de dos a tres cubitos de hielo; ¡ah, sí, y el ron!, una onza y media (preferiblemente con cierto añejamiento, tres años en roble cuando menos). Revolver, tomar y repetir.

El origen de la palabra mojito proviene del condimento o aliño cubano llamado mojo, preparado a base de lima. El hecho es que en Cuba, de ordinario, todos los cocteles se pedían con un poco de mojo y de ahí se dedujo el mojito. El dulzor del mojito, por otra parte, le ha abierto brecha en la pastelería y en la gastronomía en general: sus notas características han sido reinterpretadas, pues, una y otra vez: por ejemplo en los platos de afamados chefs: se me vienen a la mente (i) el emblemático postre de Jordi Roca “Viaje a la Habana” donde combina los sabores del mojito y el puro: un bizcocho de ron, sopa de lima, granizado de menta y un helado de chocolate con notas de tabaco y (ii) de los Adrià , el “Cañas: Mojito y caipiriña”, en donde recrearon los cocteles con una consistencia y sabores increíbles.

¿Dónde pueden probarse los mejores mojitos En Cuba?

  • La Bodeguita del Medio
  • En el Jardín del Hotel Nacional
  • La Fábrica de Arte

 

 

Advertisement