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5 maneras de tener una cocina ecológica

Es tiempo de poner un poco de consciencia en las cocinas. Sabe mejor hacer las cosas bien. La cocina es un espacio desde el cuál es posible transformar la desigualdad alimentaria que existe entre individuos y medio ambiente. La industria de insumos culinarios tiene un fuerte impacto en el ecosistema, por eso productores, comerciantes, chefs, empresarios y consumidores están tomando acción en estos problemas y activando la economía de este sector con medidas más justas y responsables.

Por Inés M. Saavedra

Alimentos de temporada y consumo local

Utiliza frutas y vegetales de temporada, cómpralos en mercados o establecimientos locales. Éstos son más frescos, más económicos y de mucho mejor sabor. Esta acción promueve la economía local, se ahorra energía en el transporte y se reducen los empaques necesarios para su traslado. Evita sustitutos e ingredientes industrializados: sus cualidades nunca serán mejores que los de un producto real. Recuerda que la transportación de alimentos a largas distancias genera gases de efecto invernadero que contaminan la atmósfera y requieren muchos recursos para el empaque, refrigeración y distribución; la mayoría de ellos contienen aditivos y conservadores que también contaminan tu cuerpo y el sabor de tus platos.

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Omnivorismo responsable

Ni tanto que queme al santo… No se trata de ser vegetariano ni de comer carne tres veces al día, sino de tomar decisiones responsables de consumo, poniendo más atención a lo que sirves en tu plato. Elige comer los productos de la mejor calidad y no abuses, hazlo sólo de vez en cuando. La industria de la carne es una de las menos amigables con el planeta, ya que genera altas cantidades de gases de efecto invernadero; y requiere un alto consumo de agua y de cereales para su producción. Prefiere los alimentos orgánicos en la medida de tus posibilidades y consume localmente y de temporada. No olvides que la industria alimentaria está llena de cosas deliciosas, pero también hay mucha basura infiltrada, injusticias sociales, ambientales y crueldad ante otros seres vivos. 

Alimentos orgánicos

Son aquellos insumos animales y vegetales cuya producción protege la biodiversidad, los ciclos naturales y la actividad biológica de los suelos. Las frutas y verduras orgánicas son cultivadas sin el empleo de pesticidas, herbicidas o fertilizantes químicos. En su lugar, se utilizan métodos físicos y biológicos para el control de plagas y enfermedades. Los productos animales, por su parte, provienen de ejemplares a los que no se les administraron antibióticos, hormonas ni alimentos alterados genéticamente y que experimentan condiciones de vida dignas y sin estrés.

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Comercio justo

Es un modelo de consumo que garantiza una retribución justa a los productores. Algunos de los principios más importantes del comercio justo son el rechazo a la explotación infantil, la igualdad entre hombres y mujeres, el respeto a los derechos humanos, así como al ambiente y la transparencia de información hacia el consumidor. Insumos como cacao, café, té, frutos, algodón y vino, entre otros, se producen y distribuyen de manera responsable, comprometidos con la calidad a un precio equitativo que beneficia a todos. Algunos productos de comercio justo están etiquerados con la leyenda Fairtrade, aunque también puedes comprarlos directamente del productor, eliminando así a los intermediarios. En resumen, es pagar por el valor real de los insumos y de los trabajadores involucrados.

Gastrobotánica, huertos urbanos y agricultura de autor

La agricultura y la gastronomía se unen para promover los productos locales de cada lugar, rescatar insumos en desuso e incorporar nuevos ingredientes en las cocinas. La gastrobotánica busca recuperar especies comestibles que están olvidadas o en peligro de extinción, de una manera comprometida y sustentable. Como una medida para reducir la huella de carbono e incrementar las azoteas verdes, la agricultura urbana es cada vez más popular, dando lugar en las ciudades a huertos que poco a poco se están apoderando de azoteas, balcones, camellones y jardines comunitarios. La agricultura de autor se refiere a esos agricultores que cultivan vegetales “por pedido” para restaurantes o chefs que integran ingredientes difíciles de conseguir en sus menús.

 

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